La actriz británica Hannah Murray, conocida por ser protagonista en Game of Thrones, contó en sus memorias cómo una búsqueda de bienestar y crecimiento personal terminó en una grave crisis de salud mental. La experiencia incluyó un episodio maníaco, una internación de 28 días y un diagnóstico posterior de trastorno bipolar.
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De la actuación a una organización espiritual
Murray, que también formó parte de Skins y de la película musical God Help the Girl, reconstruyó esta etapa de su vida en The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness.
Según relató, todo comenzó mientras se preparaba para interpretar su papel en Detroit, película dirigida por Kathryn Bigelow. Durante ese proceso trabajó con una coach de actuación que le propuso una metodología basada en abrirse emocionalmente para profundizar en la interpretación.
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A partir de esa experiencia, la actriz terminó vinculándose con una organización dedicada al bienestar personal y la orientación espiritual. Allí participó en distintos cursos que prometían protección, sanación y un mayor nivel de conocimiento.
El curso de cinco días que terminó en una internación
El momento más crítico ocurrió durante un curso intensivo de cinco días realizado en un hotel de Londres. En ese contexto, la actriz comenzó a presentar un comportamiento cada vez más errático, mientras atravesaba, entre otras circunstancias, un período de privación del sueño.
Finalmente sufrió un episodio maníaco y fue trasladada a un hospital londinense. Permaneció internada durante 28 días, bajo la legislación británica de salud mental.
Durante la hospitalización, Murray continuó intercambiando mensajes con Steve para intentar comprender qué había ocurrido. Según los fragmentos que recoge en sus memorias, el líder del grupo le aseguró que todo iba a estar bien e incluso llegó a plantearle que había estado poseída por un demonio.
El diagnóstico que cambió su manera de entender lo ocurrido
Después de la internación, Murray recibió un diagnóstico de trastorno bipolar. Según explicó posteriormente, conocer esta condición le permitió comprender mejor el episodio que había atravesado y revisar algunas de las experiencias que habían ocurrido durante su vinculación con el grupo.
A partir de entonces decidió tomar distancia tanto de la actuación como de la denominada industria del bienestar.
La actriz explicó que algunas prácticas asociadas habitualmente con el bienestar, entre ellas el yoga y el mindfulness, también le generan rechazo. Su relación con esas actividades quedó condicionada por aquella experiencia y por lo que, según su propio relato, representaron para ella las promesas de soluciones rápidas y de curación absoluta.
Años de silencio antes de contar su experiencia
Murray mantuvo esta etapa de su vida en privado durante años. Su autobiografía y las entrevistas concedidas a medios británicos representan uno de los primeros relatos públicos extensos sobre lo ocurrido.
El actor de Game of Thrones venía luchando con una enfermedad desde 2023.
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La actriz decidió reconstruir aquella experiencia desde la distancia y explicar cómo pasó de una búsqueda vinculada con la interpretación y el crecimiento personal a una crisis que terminó con una hospitalización y un diagnóstico de trastorno bipolar.
Su testimonio también refleja el impacto que pueden tener determinadas dinámicas de dependencia y autoridad dentro de organizaciones que prometen bienestar, transformación personal o respuestas definitivas a problemas complejos.