En 1987, el cóndor de California estuvo al borde de desaparecer para siempre. Los últimos 27 ejemplares que quedaban en el mundo se encontraban bajo cuidado humano, después de que los especialistas capturaran al último individuo silvestre. Treinta y nueve años después, la población superó los 600 ejemplares, de los cuales 392 viven en libertad, según informó el Gobierno estadounidense el 15 de octubre de 2026.
El crecimiento es resultado de un programa que combina reproducción en centros especializados, liberación de aves jóvenes y vigilancia de sus poblaciones.
Una de sus escenas más recientes ocurrió en los acantilados de Vermilion Cliffs, en Arizona, donde cuatro cóndores fueron liberados durante una jornada que reunió a cientos de visitantes.
Cómo salvaron a una especie que había desaparecido de la naturaleza
El cóndor de California (Gymnogyps californianus) es una de las aves terrestres más grandes de América del Norte, con una envergadura cercana a los tres metros. Se alimenta de carroña y necesita grandes extensiones para desplazarse y buscar alimento.
Cuando el último cóndor silvestre fue capturado en abril de 1987, los 27 ejemplares sobrevivientes estaban distribuidos entre dos centros de cría del sur de California. La decisión de retirarlos de la naturaleza buscaba evitar su extinción y aumentar las posibilidades de reproducción.
El primer nacimiento dentro de ese programa se produjo en 1988. A partir de 1992 comenzaron las reintroducciones, que después se extendieron a California, Arizona, Utah y Baja California, en México. Los equipos también instalaron sistemas de identificación, realizaron controles veterinarios y siguieron a las aves una vez liberadas.
Cuatro cóndores comenzaron a volar en Arizona en septiembre de 2026
El 26 de septiembre, el programa celebró tres décadas de liberaciones en Vermilion Cliffs. Cuatro cóndores jóvenes, identificados con los números 1365, 1341, 1382 y 1353, salieron de un recinto de adaptación y emprendieron el vuelo.
Los animales habían nacido y crecido en una instalación especializada de Boise, Idaho, donde estuvieron en contacto con ejemplares adultos que contribuyeron a su aprendizaje. Después del traslado a Arizona, los especialistas observaron sus primeros desplazamientos y su alimentación en la zona de liberación.
El informe publicado por el Bureau of Land Management registró más de 600 cóndores en total y 392 en libertad. La cifra incluye poblaciones en distintos puntos del oeste norteamericano, no solamente los ejemplares liberados en Arizona.
El peligro que todavía amenaza a los cóndores
Pese al aumento de la población, la especie continúa catalogada como amenazada de extinción. El principal riesgo identificado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos es la intoxicación por plomo, que puede producirse cuando las aves consumen restos de animales con fragmentos de munición.
También representan peligros los pequeños residuos que ingieren los ejemplares y sus crías, los tendidos eléctricos y la alteración del hábitat. Por eso, los programas de recuperación incluyen controles de salud, reducción de amenazas y seguimiento de parejas reproductoras incluso después de liberar a las aves.