Miles de españoles colocan un rollo de papel higiénico nuevo y seco en el interior de sus frigoríficos para combatir la humedad y el mal olor veraniego. El truco se basa en la capacidad física de la celulosa para absorber la condensación y retener las partículas suspendidas en el aire.
Durante el verano, el electrodoméstico trabaja más debido a las altas temperaturas externas. Cada apertura de la puerta introduce aire cálido, generando condensación y un exceso de humedad que acelera el deterioro de la comida fresca almacenada en las bandejas.
¿Por qué la celulosa del papel higiénico ayuda a conservar los alimentos?
El papel higiénico actúa como un complemento sencillo gracias a las propiedades de la celulosa. Este material de origen vegetal posee una estructura muy porosa que retiene el agua ambiental de forma natural. "Mantener la humedad bajo control puede favorecer una mejor conservación de algunos alimentos frescos", afirman los especialistas sobre el impacto de esta absorción. Las frutas y verduras toleran mejor el almacenamiento al disminuir el agua condensada en su superficie.
Además de reducir la condensación, las fibras del papel capturan físicamente las moléculas responsables de los aromas desagradables. El proceso evita el uso de desodorantes químicos o aromatizantes artificiales que podrían alterar las propiedades organolépticas de la comida. Sin embargo, el método presenta límites claros, ya que no elimina la suciedad acumulada ni los jugos derramados en las baldas.
¿Cómo colocar y reemplazar el papel higiénico en la heladera según Clim Profesional?
La aplicación correcta del truco exige seguir pautas específicas de higiene, según los expertos de la empresa Clim Profesional:
- Utilizar un rollo completamente nuevo, limpio y seco.
- Ubicarlo en una balda superior o en los compartimentos de la puerta lateral, sin obstruir las rejillas de ventilación.
- Sustituirlo cada tres o cuatro semanas, o antes si se deforma o acumula humedad visible.
- Combinarlo, si se desea, con absorbentes tradicionales como bicarbonato de sodio o carbón activado.
La prioridad absoluta sigue siendo higienizar el electrodoméstico periódicamente y retirar todo producto en descomposición. "El truco puede servir como apoyo, pero nunca sustituye las tareas básicas de limpieza y conservación de los alimentos", recuerdan los especialistas para evitar descuidos. Evitar introducir alimentos todavía calientes y usar recipientes herméticos previene de raíz la formación de olores fuertes.