El Evangelio de hoy, 26 de marzo: "Desde antes que naciera Abraham, Yo Soy"
La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 26 de marzo, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.
En el Evangelio de Hoy "Jesús habla de Abraham" a los doctores de la ley.
En el Evangelio de hoy, “Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día”". El Papa Francisco durante la homilía de la misa en Santa Marta. el Jueves 17 de marzo de 2016, sostiene: "Abraham es ese hombre que salió de su tierra sin saber adónde iba, se puso en camino por obediencia, por fidelidad".
Abraham es "ese hombre que creyó en la Palabra de Dios y por esa fe fue justificado»; pero es también «ese hombre que tuvo incluso sus tentaciones por este camino de la esperanza cuando, tanto él como su esposa, dibujaron una sonrisa cuando Dios les dijo que tendrían un hijo. Pero creyó".
"Esta alegría de Abraham crece en la historia», continuó el Pontífice repitiendo las palabras del Señor escritas por Juan en el Evangelio propuesto por la liturgia: "Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día". Es verdad, reconoció el Papa, la esperanza "algunas veces permanece oculta, no se ve", mientras "que otras veces se manifiesta abiertamente". Y así ·cuando María llega a la casa de Isabel, ella le dice: “Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno”. En este encuentro está "la alegría de la presencia de Dios que camina con su pueblo".
He aquí la razón por la cual el pueblo de Dios, incluso "en los momentos de la esclavitud, en los momentos en los que era forastero, que estaba en tierra extranjera", tuvo siempre "esa sensación de seguridad que los profetas hacían crecer: "El Señor os salvará”. Y "este hilo de la esperanza —explicó el Papa— comienza aquí, con Abraham, Dios que habla a Abraham, y “termina” en este pasaje del Evangelio donde el mismo Dios habló a Abraham dice: “Yo soy quien habló; yo soy antes de que Abraham existiera; yo soy quien llamó a Abraham; yo soy quien comenzó este camino de salvación”.
La Palabra de Dios nos brinda mensajes profundos y una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del jueves 26 de marzo de 2026 según el Vaticano.
Lectura del libro del Génesis
Génesis 17, 3-9
Cuando Dios se le apareció, Abram se postró con el rostro en el suelo y Dios le dijo: “Aquí estoy. Ésta es la alianza que hago contigo: Serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abraham, porque te he constituido como padre de muchas naciones.
Te haré fecundo sobremanera; de ti surgirán naciones y de ti nacerán reyes. Contigo y con tus descendientes, de generación en generación, establezco una alianza perpetua para ser el Dios tuyo y de tus descendientes. A ti y a tus descendientes les daré en posesión perpetua toda la tierra de Canaán, en la que ahora vives como extranjero; y yo seré el Dios de ustedes’’.
Después le dijo Dios a Abraham: “Cumple, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación”.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo les aseguro: el que es fiel a mis palabras no morirá para siempre”.
Los judíos le dijeron: “Ahora ya no nos cabe duda de que estás endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron, y tú dices: ‘El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre’. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”
Contestó Jesús: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de quien ustedes dicen: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró por ello”.
Los judíos le replicaron: “No tienes ni cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les respondió Jesús: “Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.
Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.