El Evangelio de hoy, 25 de marzo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo"
La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 25 de marzo, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.
En el Evangelio de hoy se narra la anunciación a María. Detalle del vitral la Anunciación, Catedral de San Julián, Le Mans, Francia.
En el Evangelio de hoy,"El Señor está contigo’". El Papa Francisco durante la Audiencia del 22 de enero de 2025., al retomar la catequesis del Año Jubilar, ha animado este miércoles a acoger y custodiar la Palabra de Dios, y a responderle con generosidad, como hizo la Virgen María
El Papa ha subrayado la invitación del ángel a la alegría, y el hecho de que llame a “María ‘llena de gracia’, indicando la presencia de Dios que habita en ella. Y le dice que no tenga miedo, porque nada es imposible para el Señor”, ha subrayado. “Finalmente, le anuncia su misión: ser la madre del Mesías; cuyo nombre será Jesús, que significa ‘Dios salva’”.
El Pontífice ha destacado en su catequesis sobre la Virgen María que “su colaboración con los designios del Padre en cada momento de su vida la convierten para nosotros en un ejemplo inestimable de escucha y disponibilidad a la Palabra divina”. Y ha pedido al Señor “que nos enseñe a escuchar su Palabra y a responderle con generosidad, como María, transformando nuestros corazones en sagrarios vivos de su presencia y en lugares acogedores para las personas que viven sin esperanza”.
"María acoge al Verbo en su propia carne y se lanza así a la mayor misión jamás confiada a una criatura humana. Se pone al servicio, no como esclava, sino como colaboradora de Dios Padre, llena de dignidad y autoridad para administrar, como hará en Caná, los dones del tesoro divino, para que muchos puedan sacar de él abundantemente”, ha manifestado el Papa.
La Palabra de Dios nos brinda mensajes profundos y una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del miércoles 25 de marzo de 2026 según el Vaticano.
Lectura del libro de Isaías
Isaas 7, 10-14
En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: “Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto”. Contestó Ajaz: “No la pediré. No tentaré al Señor”.
Entonces dijo Isaías: “Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”.
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Lectura de la carta a los Hebreos
Hebreos 10, 4-10
Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad”.
Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que es lo que pedía la ley–; y luego añade: Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad.
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez por todas.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.