El Evangelio de hoy, 23 de marzo: "Aquel que no tenga pecado, que tire la primera piedra".

La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 23 de marzo, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.

En el Evangelio de hoy, "Dios perdona no con un decreto sino con una caricia". El Papa Francisco en la homilía de la misa del lunes 7 de abril de 2014, explica: "Jesús va incluso más allá de la ley y perdona acariciando las heridas de nuestros pecados".

La reflexión del Papa Francisco

"Las lecturas de hoy —explicó el Pontífice— nos hablan del adulterio", que junto a la blasfemia y la idolatría era considerado "un pecado gravísimo en la ley de Moisés", sancionado "con la pena de muerte" por lapidación. El adulterio, en efecto, "va contra la imagen de Dios, la fidelidad de Dios", porque "el matrimonio es el símbolo, y también una realidad humana de la relación fiel de Dios con su pueblo".

Así, "cuando se arruina el matrimonio con un adulterio, se ensucia esta relación entre Dios y el pueblo". En ese tiempo era considerado "un pecado grave" porque "se ensuciaba precisamente el símbolo de la relación entre Dios y el pueblo, de la fidelidad de Dios".

En el pasaje evangélico propuesto en la liturgia (Jn 8, 1-11), que relata la historia de la mujer adúltera, "encontramos a Jesús que estaba sentado allí, entre mucha gente, y hacía las veces de catequista, enseñaba". Luego "se acercaron los escribas y los fariseos con una mujer que llevaban delante de ellos, tal vez con las manos atadas, podemos imaginar".

Así, pues, "Jesús perdona. Pero aquí hay algo más que el perdón. Porque como confesor Jesús va más allá de la ley".

Y "Jesús para tener misericordia" va más allá de "la ley que mandaba la lapidación"; y dice a la mujer que se marche en paz. "La misericordia —explicó el Papa— es algo difícil de comprender: no borra los pecados", porque para borrar los pecados "está el perdón de Dios". Pero "la misericordia es el modo como perdona Dios". Porque "Jesús podía decir: yo te perdono, anda. Como dijo al paralítico: tus pecados están perdonados". En esta situación "Jesús va más allá" y aconseja a la mujer "que no peque más".

La Palabra de Dios nos brinda mensajes profundos y una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del lunes 23 de marzo de 2026 según el Vaticano.

Lectura de la profecía de Daniel

Daniel 13, 41-62

En aquel tiempo, la asamblea creyó a los ancianos que habían calumniado a Susana y la condenó a muerte. Entonces Susana, dando fuertes voces exclamó: “Dios eterno, que conoces los secretos y lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que éstos me han levantado un falso testimonio. Y voy a morir sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí”. El Señor escuchó su voz. Cuando llevaban a Susana al sitio de la ejecución, el Señor hizo sentir a un muchacho, llamado Daniel, el santo impulso de ponerse a gritar: “Yo no soy responsable de la sangre de esta mujer”.

Todo el pueblo se volvió a mirarlo y le preguntaron: “¿Qué es lo que estás diciendo?” Entonces Daniel, de pie en medio de ellos, les respondió: “Israelitas, ¿cómo pueden ser tan ciegos? Han condenado a muerte a una hija de Israel, sin haber investigado y puesto en claro la verdad. Vuelvan al tribunal, porque ésos le han levantado un falso testimonio”.

Todo el pueblo regresó de prisa y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, puesto que Dios mismo te ha dado la madurez de un anciano”. Daniel les dijo entonces: “Separen a los acusadores, lejos el uno del otro, y yo los voy a interrogar”.

Una vez separados, Daniel mandó llamar a uno de ellos y le dijo: “Viejo en años y en crímenes, ahora van a quedar al descubierto tus pecados anteriores, cuando injustamente condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, contra el mandamiento del Señor: No matarás al que es justo e inocente. Ahora bien, si es cierto que los viste, dime debajo de qué árbol estaban juntos”. Él respondió: “Debajo de una acacia”. Daniel le dijo: “Muy bien. Tu mentira te va a costar la vida, pues ya el ángel ha recibido de Dios tu sentencia y te va a partir por la mitad”.

Daniel les dijo que se lo llevaran, mandó traer al otro y le dijo: “Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te sedujo y la pasión te pervirtió el corazón. Lo mismo hacían ustedes con las mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a ustedes. Pero una mujer de Judá no ha podido soportar la maldad de ustedes. Ahora dime, ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?” Él contestó: “Debajo de una encina”. Replicó Daniel: “También a ti tu mentira te costará la vida. El ángel del Señor aguarda ya con la espada en la mano, para partirte por la mitad. Así acabará con ustedes”.

Entonces toda la asamblea levantó la voz y bendijo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos viejos, a quienes, con palabras de ellos mismos, Daniel había convencido de falso testimonio, y les aplicaron la pena que ellos mismos habían maquinado contra su prójimo. Para cumplir con la ley de Moisés, los mataron, y aquel día se salvó una vida inocente.

ISAIAS VITRAL.jpg

Evangelio de hoy según San Juan

Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Es Palabra de Dios.

LAS MAS LEIDAS