El Evangelio de hoy dice: "La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular". El Papa Francisco en el "La salvación viene del descarte", Santa Marta, lunes 1 de junio de 2015, explica: "Dios siempre da vida a una «historia de amor» con cada uno de nosotros. Y a pesar de lo que parece «fracaso», al final vence el amor”.
"La parábola de los labradores y del dueño de la viña, que relata San Marcos, «es un resumen de la historia de salvación que Jesús presenta —como hemos escuchado— a los jefes de los sacerdotes, a los escribas, a los ancianos: es decir, a los dirigentes del pueblo de Israel, a los que tenían en sus manos el gobierno del pueblo, a quienes tenían en sus manos la promesa de Dios».
Y «es una bella parábola», destacó el Papa Francisco, que «comienza con un sueño, un proyecto de amor: el hombre que plantó la viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar» y construyó una torre. Todo esto «se hizo con amor». El hombre, en efecto, «amaba esta viña» y es así que «la dejó en alquiler, la entregó» para que dé frutos.
Luego, «en el momento oportuno, mandó un criado a los labradores para que retirase su parte del fruto de la viña y comenzó todo lo que hemos escuchado: a uno lo golpearon, a otro lo azotaron, a otro lo mataron». Al final «envió a su hijo», pero los labradores «lo mataron: y así termina la historia».
«¿Qué hará entonces el dueño de la viña?», se preguntó el Papa Francisco. Y respondió: «Vendrá y pondrá al pueblo ante el juicio». Al respecto Jesús dijo «una palabra que parece un poco fuera de lugar: “¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular", señaló el Papa Francisco en el "La salvación viene del descarte", Santa Marta, lunes 1 de junio de 2015.
La Palabra de Dios nos brinda una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del lunes 1 de junio de 2026 según el Vaticano.
Segunda carta del apóstol San Pedro
2 Pedro 1, 1-7
Yo, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, les escribo a ustedes, los que han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra, gracias a la justicia de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador. Que abunden entre ustedes la gracia y la paz, por el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor.
Su acción divina nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad, mediante el conocimiento profundo del que nos ha llamado con su propia gloria y poder. Por medio de los cuales nos han sido otorgados también los grandes y maravillosos bienes prometidos, para que por ellos puedan ustedes escapar de la corrupción que las pasiones desordenadas provocan en el mundo, y lleguen a participar de la naturaleza divina. Por eso, esfuércense en añadir a su fe, buena conducta; a la buena conducta, el conocimiento; al conocimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la piedad; a la piedad, el amor fraterno, y al amor fraterno, la caridad.
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Detalle del vitral de San Pedro en la iglesia alemana en Gamla Stan, en Estocolmo.
Marcos 12, 1-12
En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo:
“Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje al extranjero.
A su tiempo, les envió a los viñadores un criado para recoger su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon y lo devolvieron sin nada. Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron y lo insultaron. Volvió a enviarles otro y lo mataron. Les envió otros muchos y los golpearon o los mataron.
Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también se lo envió, pensando: ‘A mi hijo sí lo respetarán’. Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: ‘Éste es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Se apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.
¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros. ¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?”
Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí".
Es palabra de Dios.