2 de septiembre de 2026 - 09:00

Dónde conviene guardar las cebollas para que no se ablanden, no broten y duren mucho más tiempo

La conservación de las cebollas mejora cuando se mantienen en un lugar seco, oscuro y con buena ventilación, lejos de algunos errores habituales de la cocina.

La clave está en recordar que una cebolla almacenada continúa siendo un bulbo vivo. Incluso después de cosechada puede perder agua, desarrollar brotes o comenzar a pudrirse si encuentra las condiciones adecuadas para hacerlo.

El mejor lugar para guardar las cebollas enteras

Para las cebollas secas comunes —amarillas, blancas o rojas— conviene buscar un sector fresco, oscuro, seco y ventilado.

Puede ser una despensa fresca, una alacena alejada del horno o un sector protegido de la luz. La National Onion Association recomienda mantenerlas fuera del sol directo y de fuentes de calor, con circulación de aire alrededor.

El recipiente también importa.

En lugar de conservarlas dentro de la bolsa plástica cerrada en la que llegaron del supermercado, es preferible pasarlas a un canasto, bolsa de red o recipiente abierto. El plástico limita la circulación de aire y puede reducir su vida útil.

Hay una manera sencilla de comprobar si el lugar elegido funciona: tocarlas cada algunos días. Deberían permanecer firmes y secas, con su piel exterior similar al papel.

El error de juntar cebollas y papas en el mismo canasto

Es una combinación habitual en muchas cocinas: ambas se compran fuera de la heladera y terminan juntas debajo de la mesada.

Sin embargo, no es lo recomendable.

La National Onion Association aconseja específicamente no almacenar cebollas junto con papas u otros productos que liberan humedad. Las cebollas necesitan mantenerse secas y esa humedad adicional puede reducir su conservación.

Por eso, aunque ambas necesiten un sitio oscuro, conviene utilizar recipientes separados.

También hay que evitar otro extremo: esconderlas dentro de un mueble cerrado sin ninguna circulación. Oscuridad sí; encierro hermético, no.

¿Las cebollas van en la heladera?

Depende de cómo estén.

Las cebollas enteras y secas comunes pueden conservarse fuera de la heladera bajo las condiciones anteriores; de hecho, una guía del USDA incluye las cebollas secas entre los productos que pueden mantenerse en almacenamiento seco.

La situación cambia completamente una vez que se corta una.

Una cebolla pelada, cortada o picada debe refrigerarse dentro de un recipiente cerrado. La National Onion Association indica que una cebolla cortada puede mantenerse refrigerada durante varios días y recomienda hasta siete días para las cortadas en casa.

También existen excepciones entre las enteras. Las variedades dulces o suaves contienen más agua y tienen menor capacidad de almacenamiento, por lo que pueden beneficiarse de la refrigeración para extender su duración.

¿Y cómo saber cuándo una cebolla ya empezó a deteriorarse? Blandura marcada, humedad, zonas podridas o moho son señales para descartarla. Los brotes, además, indican que las condiciones de almacenamiento favorecieron el crecimiento; Iowa State University advierte que temperaturas demasiado cálidas pueden estimularlos.

Por eso, la conservación de las cebollas no depende de un recipiente especial. Para las enteras, un canasto o bolsa de red en un lugar seco, oscuro, fresco y con ventilación suele resolver mejor el problema que dejarlas encerradas en plástico. Y una vez cortadas, la regla cambia: recipiente cerrado y heladera.

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