El pastel o tarta de pollo es una de esas recetas clásicas que nunca pasan de moda. Su equilibrio entre una masa suave y un relleno cremoso lo convierte en una opción rendidora, económica y muy versátil. La clave está en utilizar la manteca bien fría para la masa y dejar que el relleno se enfríe.
Ingredientes
Para la masa
Para el relleno
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1 kg de pechuga de pollo
1 cebolla mediana picada
2 dientes de ajo picados
1 tomate sin piel picado
1 cucharada de aceite de oliva
1 lata de maíz
1 lata de salsa de tomate
1 cucharada colmada de harina
3 cubos de caldo de pollo
Aceitunas verdes picadas
Perejil o cebolla de verdeo picados
Cómo preparar el relleno de pollo
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Herví la pechuga de pollo hasta que esté cocida y desmenuzala.
Calentá el aceite de oliva y rehogá la cebolla hasta que esté transparente.
Incorporá el ajo y cociná durante un minuto más.
Agregá el pollo desmenuzado y mezclá bien.
Disolvé los cubos de caldo en un poco de agua caliente y sumalos a la preparación.
Añadí la harina y revolvé constantemente hasta obtener una textura cremosa.
Incorporá la salsa de tomate, el tomate picado, el maíz, las aceitunas y el perejil.
Cociná unos minutos más y dejá enfriar completamente.
Cómo hacer la masa
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Colocá la harina y la manteca fría en un bowl.
Integrá con las manos hasta formar una mezcla similar a migas.
Añadí el huevo, la yema, la leche y la sal.
Amasá lo justo hasta obtener una masa lisa y homogénea.
Envolvé en film y llevá a la heladera durante 30 minutos.
Armado y cocción
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Precalentá el horno a 180 °C.
Estirá la mitad de la masa y forrá la base y los bordes de un molde para tarta.
Distribuí el relleno ya frío de manera uniforme.
Cubrí con el resto de la masa y sellá los bordes.
Pincelá la superficie con la yema batida.
Horneá durante 40 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada.
Trucos para que quede perfecto
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Usá la manteca bien fría: es fundamental para obtener una masa más tierna y crocante.
Nunca coloques el relleno caliente: el vapor puede humedecer la masa y hacer que pierda su textura.
Si la masa se quiebra: mezclá una cucharada de vinagre con seis cucharadas de agua helada e incorporala de a poco mientras amasás.
Más cremosidad: agregá unas cucharadas de queso crema al relleno antes de armar el pastel.
Este pastel de pollo puede servirse recién salido del horno o tibio, acompañado por una ensalada fresca, y también es una excelente opción para conservar en la heladera y recalentar al día siguiente.