Una lata de choclo, un huevo y un poco de queso alcanzan para probar una receta rápida en sartén sin preparar masa ni incorporar harina. El paso decisivo está antes de mezclar: los granos deben quedar muy bien escurridos y una parte se tritura para conseguir una preparación capaz de mantenerse unida.
El exceso de líquido es justamente uno de los principales enemigos de las tortitas de choclo. Cuando se utiliza maíz enlatado, distintas recetas recomiendan escurrirlo completamente e incluso secarlo antes de incorporarlo, ya que demasiada humedad produce una mezcla más líquida y dificulta el dorado.
Ingredientes para preparar las tortitas de choclo
Para aproximadamente 5 o 6 unidades pequeñas necesitás:
- 1 lata de choclo en granos, de unos 300 gramos
- 1 huevo
- 80 gramos de queso rallado que funda bien
- Sal y pimienta
- 1 cucharada de aceite
- Pimentón, perejil o cebolla de verdeo, opcionales
El primer paso es abrir la lata y colocar el choclo en un colador. Dejalo escurrir durante algunos minutos y después presioná suavemente los granos. Si todavía están muy húmedos, podés secarlos con papel de cocina.
Separá aproximadamente la mitad de los granos y trituralos brevemente con procesadora, mixer o tenedor. No busques conseguir una crema completamente lisa: la idea es romperlos para liberar parte de su interior y obtener una base más espesa.
Dejá la otra mitad entera. Esa combinación permite mantener la textura característica del choclo y, al mismo tiempo, facilita que las porciones conserven su forma.
Cómo cocinarlas para que queden doradas y no se desarmen
Colocá ambas partes del choclo en un bowl y agregá el huevo batido. Incorporá el queso finamente rallado, sal, pimienta y los condimentos elegidos.
Mezclá y dejá reposar unos minutos. La preparación no tiene que comportarse como una masa firme: será húmeda, pero debería poder colocarse en pequeñas porciones compactas sobre la sartén sin que se extienda inmediatamente.
Calentá una sartén antiadherente a fuego medio con una película fina de aceite. Tomá pequeñas cucharadas de la mezcla, colocalas separadas y aplastalas suavemente hasta formar discos.
Ahora viene el punto más importante: no intentes darlas vuelta enseguida. Dejá que el huevo coagule, el queso funda y la base consiga una costra dorada. Las preparaciones tradicionales de choclo también necesitan cocinarse hasta que una cara esté firme antes de girarlas.
Cuando los bordes estén firmes, pasá una espátula ancha por debajo y giralas con cuidado. Cociná el segundo lado hasta conseguir un dorado parejo y asegurate de que el huevo quede completamente cocido antes de retirarlas.
Si al colocar la primera porción comprobás que se desarma, no sigas formando todas: triturá un poco más de choclo o sumá algo más de queso rallado. La humedad de cada conserva puede variar considerablemente.
Así, esta receta utiliza choclo, huevo y queso de una manera diferente a las clásicas tortitas que recurren a la harina: el secreto está en controlar el líquido y aprovechar una parte de los propios granos triturados para conseguir estructura.