Las babosas pueden convertirse en un problema para quienes tienen huertas o jardines, especialmente cuando encuentran brotes tiernos y hojas jóvenes de las que alimentarse. Para reducir su presencia existe un método sencillo que aprovecha un residuo de cocina: las cáscaras de melón.
La técnica fue compartida por la Royal Horticultural Society (RHS), una reconocida organización británica dedicada a la jardinería. Su asesor hortícola Andy Vernon contó que probó distintos restos de frutas y encontró que las cáscaras de melón resultaban especialmente atractivas. El procedimiento no necesita productos especiales y permite recolectar las babosas sin matarlas.
Por qué las cáscaras de melón atraen a las babosas
El secreto está en la combinación de aroma dulce, humedad y refugio que ofrecen los restos de esta fruta. Las babosas suelen buscar lugares frescos y húmedos, especialmente durante la noche, cuando salen a alimentarse. Al encontrar una cáscara de melón apoyada sobre la tierra, pueden acercarse para alimentarse y permanecer debajo, donde encuentran un ambiente protegido.
Según la experiencia de Vernon, las variedades de melón galia, cantalupo y honeydew funcionaron como señuelos. Después de dejar las cáscaras en el jardín durante una sola noche, encontró numerosos ejemplares agrupados debajo. En algunos casos, llegó a reunir más de veinte babosas pequeñas y caracoles diminutos en un solo trozo de cáscara.
Cómo preparar la trampa casera con cáscaras de melón
El procedimiento es muy simple y permite aprovechar las sobras de la cocina. Lo importante es colocar la parte de la cáscara que conserva restos de pulpa en contacto con la tierra, para que el aroma y la humedad atraigan a los moluscos.
- Guardá las cáscaras de melón después de consumir la fruta.
- Elegí sectores húmedos y con sombra del jardín.
- Apoyá las cáscaras con la parte interna, donde queda la pulpa, contra el suelo.
- Ubicalas cerca de las plantas que querés proteger.
- Dejalas durante la noche y revisalas a la mañana siguiente.
- Retirá las babosas y los caracoles que encuentres debajo.
Qué hacer con las babosas después de recogerlas
Una vez que se concentran debajo de las cáscaras, se pueden retirar manualmente con cuidado y trasladar a otro sector. En su experiencia, el especialista de la RHS las recogió y las liberó en zonas con pasto húmedo y hojas, alejadas de sus cultivos. También señaló que, si el jardín es grande, se puede elegir un rincón apartado de la huerta.
La organización recomienda no trasladar estos animales a grandes distancias ni liberarlos en ambientes naturales sensibles, ya que algunas especies pueden no ser propias de la zona y alterar los ecosistemas. Por eso, conviene elegir un lugar adecuado dentro del mismo terreno, lejos de las plantas que se busca proteger, siempre que sea posible.
Otras cáscaras de frutas que también pueden funcionar
Aunque el melón fue el señuelo que mejores resultados le dio a Vernon, no es la única alternativa. Las mitades de pomelo y los restos de naranja, limón y lima también pueden atraer babosas y caracoles. La clave es aprovechar la humedad y los restos de pulpa para crear un refugio temporal que permita encontrarlos con facilidad.
La RHS recuerda que estos animales también cumplen funciones dentro del jardín, porque muchas especies se alimentan de materia vegetal en descomposición y contribuyen al reciclaje de nutrientes. Por eso, el objetivo no debería ser eliminarlos por completo, sino reducir los daños en las plantas más vulnerables. Revisar las trampas cada mañana y combinarlas con otros cuidados, como regar temprano para evitar el exceso de humedad nocturna, puede ayudar a mantener la huerta en mejores condiciones.