El calor y la humedad favorecen la actividad y reproducción de distintos parásitos externos que afectan a las mascotas. Las pulgas y garrapatas son especialmente frecuentes durante los meses cálidos, aunque pueden aparecer durante todo el año si encuentran condiciones ambientales favorables.
Además de provocar picazón, irritación y lesiones en la piel, estos parásitos pueden transmitir enfermedades.
Evitar los lugares donde hay más pulgas y garrapatas
Una de las primeras medidas consiste en reducir el contacto con ambientes donde estos parásitos suelen concentrarse. Durante los paseos, conviene prestar atención a los siguientes lugares:
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Pastizales y zonas con maleza: la vegetación alta y los matorrales pueden albergar garrapatas que esperan el paso de un animal para adherirse a su piel.
Parques y espacios húmedos: los sectores con sombra, vegetación abundante y presencia de otros animales pueden favorecer la proliferación de pulgas.
Áreas rurales: los lugares frecuentados por animales silvestres representan un posible foco de exposición a distintos parásitos.
No es necesario evitar todas las actividades al aire libre, pero sí elegir recorridos despejados y mantener una supervisión constante.
Cómo proteger a las mascotas durante los paseos
Antes de salir, es importante asegurarse de que el perro o gato tenga un tratamiento antiparasitario adecuado para su especie, edad y peso. La elección del producto debe realizarse con orientación veterinaria, ya que no todos los tratamientos sirven para cualquier animal.
También conviene evitar que las mascotas caminen entre pastizales altos o se acerquen a animales desconocidos. Si se realizan excursiones o paseos por zonas rurales, hay que extremar los cuidados y revisar el pelaje al regresar.
Revisar el cuerpo del animal después de cada salida
La inspección del pelaje es una de las medidas más importantes para detectar parásitos antes de que provoquen problemas mayores.
La empatía y la inteligencia emocional están relacionadas, pero no significan exactamente lo mismo.
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Se recomienda revisar especialmente:
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La zona detrás de las orejas.
El cuello y debajo del collar.
Las axilas y la zona abdominal.
La base de la cola.
Los espacios entre los dedos y las almohadillas.
Para facilitar la revisión, se puede utilizar un peine de dientes finos y trabajar con buena iluminación. Si se encuentra una garrapata adherida, lo indicado es retirarla con una pinza específica, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando de manera firme y continua, sin aplastarla ni aplicar alcohol, aceite o calor mientras permanece adherida.
Cuáles son las señales de alerta de una infestación
El comportamiento de las mascotas puede ofrecer indicios de la presencia de pulgas o garrapatas. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
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Picazón intensa: rascado, mordisqueo o lamido constante, especialmente en el lomo, cuello y base de la cola.
Irritación de la piel: enrojecimiento, costras, heridas y pérdida localizada de pelo.
Puntos negros en el pelaje: pueden ser excrementos de pulgas. Al colocarlos sobre un papel húmedo, pueden dejar una mancha rojiza debido a la sangre digerida.
Decaimiento y debilidad: la fiebre, la falta de apetito, las encías pálidas o la apatía pueden indicar complicaciones y requieren atención veterinaria.
Pipetas y collares antiparasitarios: cómo elegirlos
Las pipetas y los collares son dos alternativas habituales para prevenir pulgas y garrapatas. Las primeras contienen sustancias antiparasitarias que se aplican sobre la piel, generalmente en la zona de la nuca, siguiendo las instrucciones del producto.
Los collares, por su parte, liberan principios activos de manera gradual y pueden ofrecer protección durante varios meses, según su composición y fabricante.
La prevención de pulgas y garrapatas requiere constancia durante todo el año. Combinar tratamientos veterinarios, revisiones frecuentes y hábitos de higiene permite reducir el riesgo de infestaciones y cuidar la salud de perros y gatos durante el verano.