Durante el verano, las pulgas y las garrapatas pueden convertirse en un problema para perros y gatos. Estos parásitos no solo causan molestias e irritaciones en la piel, sino que también pueden transmitir enfermedades que afectan la salud de las mascotas. Aunque no es posible eliminar por completo el riesgo de infestación.
Cómo terminar con las garrapatas.
Evitar las zonas con mayor presencia de parásitos
Los ambientes con vegetación abundante, pastos altos y matorrales pueden favorecer la presencia de garrapatas. Por eso, durante los paseos conviene priorizar senderos despejados y evitar que las mascotas recorran zonas de vegetación densa.
También es importante mantener precauciones en parques, jardines y espacios frecuentados por otros animales. El riesgo no se limita a los bosques o las áreas rurales: las pulgas también pueden encontrarse en ambientes urbanos y dentro del hogar.
Utilizar antiparasitarios adecuados
Una de las medidas más eficaces consiste en aplicar productos específicos para perros o gatos, de acuerdo con las indicaciones de un veterinario. Existen pipetas, comprimidos y collares antiparasitarios, entre otras alternativas.
La elección depende de la especie, la edad, el peso y el estado de salud del animal. Es fundamental no utilizar productos formulados para perros en gatos sin autorización veterinaria, ya que algunos ingredientes pueden resultar tóxicos para estos últimos.
Revisar a las mascotas después de cada paseo
Al regresar a casa, conviene examinar cuidadosamente el pelaje y la piel, incluso cuando el animal no presenta síntomas. Las zonas que requieren especial atención son las orejas, el cuello, la base de la cola, el abdomen y los espacios entre los dedos.
Un peine de dientes finos y una buena iluminación pueden facilitar la detección de pulgas y sus excrementos, que suelen verse como pequeños puntos oscuros.
Si se encuentra una garrapata adherida a la piel, se recomienda retirarla con un instrumento adecuado, siguiendo las indicaciones veterinarias y evitando aplastarla o manipularla con las manos desnudas. Si hay dudas sobre cómo extraerla, lo más seguro es acudir a un profesional.
Cuáles son las señales de alerta
El rascado persistente, los lamidos frecuentes, la piel enrojecida, las costras y la pérdida de pelo pueden indicar una infestación o una reacción alérgica a las picaduras.
Los pequeños puntos negros que dejan las pulgas también pueden ayudar a detectar su presencia. Para comprobar si contienen sangre digerida, se pueden colocar sobre un papel blanco húmedo: si adquieren un tono rojizo o marrón, el resultado es compatible con excrementos de pulgas.
En casos más graves, las mascotas pueden presentar debilidad, fiebre, falta de apetito o encías pálidas, signos que requieren atención veterinaria.
Cómo prevenir nuevas infestaciones
Además de mantener al día el tratamiento antiparasitario, es importante lavar las mantas y las camas de las mascotas, aspirar regularmente los ambientes y limpiar los lugares donde suelen descansar.
La prevención debe mantenerse durante todo el año, aunque la actividad de algunos parásitos aumente en determinadas épocas. La combinación de productos adecuados, controles frecuentes y un ambiente limpio permite reducir las infestaciones y proteger la salud de perros y gatos.