Cada ducha libera vapor y deja agua sobre azulejos, juntas, mamparas y otras superficies del baño. Si esa humedad permanece durante demasiado tiempo, aparecen condiciones favorables para el crecimiento de moho. Dos hábitos sencillos de limpieza después de bañarte ayudan a reducirla con poco esfuerzo.
La clave está en actuar antes de que las superficies permanezcan húmedas durante horas. Una escobilla permite retirar gran parte del agua acumulada, mientras que la ventilación ayuda a expulsar el vapor presente en el ambiente. En baños sin ventanas o con poca circulación de aire, un deshumidificador también puede cumplir una función importante.
Por qué aparece moho en el baño después de ducharse
El baño reúne varias condiciones favorables para el crecimiento de moho. El agua caliente de una ducha aumenta temporalmente la cantidad de vapor en el aire y también moja numerosas superficies.
Parte de esa humedad queda sobre los azulejos, las juntas, la mampara, el techo y las paredes. Si el baño tiene poca ventilación, el proceso de secado tarda más.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), explica que controlar la humedad es una de las claves para controlar el crecimiento de moho. También recomienda secar las áreas húmedas dentro de las 24 a 48 horas.
En un baño utilizado todos los días, esperar tanto tiempo no resulta conveniente. Una nueva ducha puede volver a aumentar la humedad antes de que determinadas zonas terminen de secarse.
Las juntas merecen especial atención
Su ubicación entre los azulejos facilita que pequeñas cantidades de agua permanezcan allí después del baño. También suelen recibir menos limpieza que otras superficies visibles.
La condensación presenta otro problema
El vapor entra en contacto con superficies más frías y forma pequeñas gotas. Por este motivo, una pared o un techo puede humedecerse incluso sin recibir directamente el agua de la ducha.
Pasar una escobilla y paños secos por los azulejos y la mampara después de cada ducha
El primer hábito consiste en retirar manualmente el agua que queda sobre las superficies.
- Utiliza una escobilla limpiacristales sobre la mampara y los azulejos después de ducharte. Empieza desde las zonas superiores y lleva el agua hacia abajo hasta dirigirla al desagüe.
- La tarea puede completarse con paños secos en las juntas y así se reduce la cantidad de agua que tendría que evaporarse dentro del baño.
- Este procedimiento resulta especialmente útil en la mampara. Las gotas que permanecen sobre el vidrio se secan progresivamente y pueden dejar depósitos minerales, sobre todo en zonas donde el agua contiene concentraciones elevadas de calcio y magnesio.
- Por eso, pasar una escobilla tiene una segunda ventaja: ayuda a disminuir las marcas de agua y la acumulación de depósitos sobre el vidrio.
- Presta también atención a las esquinas y uniones de la ducha. Allí puede permanecer agua aunque los azulejos centrales parezcan secos.
Ventilar el baño o utilizar un deshumidificador para reducir la humedad
Retirar el agua de las superficies resuelve solo una parte del problema. Después de una ducha también queda una cantidad importante de humedad suspendida en el aire.
- Si tenés una ventana, abrirla permite favorecer el intercambio de aire después del baño. Cuando existe un extractor, encenderlo durante la ducha y mantenerlo funcionando posteriormente ayuda a evacuar el vapor.
La EPA recomienda utilizar ventiladores o abrir ventanas para aumentar la ventilación cuando una actividad genera humedad.
- En baños sin ventana o sin un sistema adecuado de extracción, un deshumidificador puede ayudar a retirar parte del exceso de agua presente en el aire.
Estos aparatos hacen circular el aire y condensan humedad, que termina almacenada en un depósito o evacuada mediante un sistema de drenaje, según el modelo.
Es una alternativa útil cuando el baño permanece húmedo durante mucho tiempo o aparecen gotas de condensación frecuentemente sobre paredes y ventanas.
- El bicarbonato de sodio o la sal pueden absorber pequeñas cantidades de humedad, pero no ofrecen el mismo control que una ventilación adecuada o un deshumidificador en un ambiente con mucha condensación.
Dedicar unos minutos después de cada ducha puede reducir las condiciones que necesita el moho para crecer dentro del baño.