Por las inundaciones, llegan cítricos de mala calidad

Además, se venden más caros. Aseguran que naranjas y mandarinas llegan blandas a destino al tiempo que, por el agua, crecieron significativamente los costos del flete.

El fenómeno de El Niño ha traído más lluvias que las habituales al país. Por estos días miles de hectáreas están bajo agua, especialmente en el Litoral y con ello se abren frentes de dudas con respecto a la suerte que tendrá la comercialización de frutas y verduras de esa región hacia Mendoza y viceversa: de nuestra provincia hacia provincias comprometidas por las lluvias. Con anuncios desalentadores, el agua no da tregua a la producción agrícola de Entre Ríos, Corrientes, Córdoba y Chaco.

Los principales referentes de los mercados mayoristas en Mendoza ya muestran preocupación por la merma productiva de la zona litoraleña por el agua así como también por el precio elevado de la producción de esa región.

“El agua hace que gran parte de la producción tenga problemas de podredumbre. Como las zonas están anegadas cuesta cargar la producción, por lo tanto el costo de mano de obra de cosecha es mayor”, explica Gerardo Martí, gerente del Mercado Cooperativo del Acceso Este. La ironía de estos días, según el dirigente, es que la zona litoraleña posee este año mayor producción pero los gastos ocasionados por mayor cantidad de mano de obra, hace que los precios de venta no bajen.

En otros casos, como la batata, las subas son evidentes, “Ese cultivo por las lluvias aumentó su precio en un 40% básicamente porque no se puede cosechar. La situación es más dramática en Santa Fe y San Pedro. Seguramente cuando mermen las lluvias los precios de la batata irán hacia la baja”, explicó Martí.

Para el dirigente Omar Carrasco, de la Unión Frutihortícola de Cuyo, la fruta proveniente de las zonas litoraleñas muestran señales de deterioro en su calidad y una merma productiva del 40% para cítricos.

“La fruta llega blandita, especialmente en mandarinas y naranjas, justamente por la gran cantidad  de agua, como así también  poseen un sabor desabrido. La fruta que se está comercializando es la de cámara, que es de mejor calidad”, detalló Carrasco.

El alza de precios no se produce porque la venta ha tenido una baja del 50%. “Hay menos hortalizas y verduras en los mercados mayoristas pero esta merma no es evidente porque no hay ventas; el consumo está en baja constante”, detalló Carrasco. A  modo de ejemplo detalla: un cajón de naranja de 18 kilos hace tres meses tenía un precio de $ 330 y hoy cuesta $ 300. Y grafica esa caída de valores comerciales a un solo mal: caída de ventas generalizada en los mercados mayoristas del país y Mendoza.

Pasados por agua
Si la lluvia no da tregua en el Litoral, tampoco los reportes meteorológicos. Por lo pronto ya anuncian lluvias y tormentas fuertes y ocasionales  caída de granizo. Tampoco los especialistas descartan que haya mejoramientos temporarios de esas condiciones en los días que vienen.
Desde Mendoza, el pulso de los negocios donde los grandes jugadores del mercado frutícola y hortícola comulgan, las lecturas son diversas.

“Estamos haciendo un relevamiento del impacto de las lluvias. No tenemos aún números concretos pero ciertamente hay una disminución en la producción, principalmente de frutas y, en este grupo, los cítricos del Litoral y toda la verdura que no produce el cinturón verde de Mendoza”, apuntó Carlos Achetoni, director de FAA Cuyo, Federación Agraria Argentina.

El impacto negativo para la matriz productiva del noroeste argentino es grande y uno de los primeros síntomas es el precio de su producción, que llega a la provincia y que, según Achetoni, está inflado para esta temporada.

“Es que cuesta más cosechar, por ejemplo, el choclo dulce y el zapallito que no produce Mendoza porque necesita otro tipo de temperatura por lo que vienen con incrementos en sus precios”, destacó Achetoni.

Desde la visión del mayorista de frutas y hortalizas Luis Vidal, la disminución productiva del Litoral ocasionada por el agua no es aún evidente en las fruta de la familia de los cítricos, esto es naranjas, mandarinas y limones. Su preocupación mayor reside en las demoras que se producen en la entrega de la mercadería.

“Tenemos retrasos de entrega de hasta 15 días. También la calidad está muy afectada. El flete se encarece porque al estar toda las zonas litoraleñas tan pasadas de agua obliga a los camiones que salen como a los que llegan con mercadería, a buscar nuevas rutas y accesos. Todos los desvíos producen incremento de hasta el 20% en el flete”, especificó Vidal.

Desde Mendoza
Si las lluvias son intensas y no dan tregua especialmente en el Litoral, los problemas ocasionados por el agua de El Niño también han sido intensos en sus impactos en la provincia.

“Tenemos una crisis agrícola profunda. Ha sido un año muy malo en materia hortícola y frutícola en Mendoza. Por las lluvias. la producción de hojas verdes como lechuga, acelgas, espinacas y también zanahorias se han visto muy dañadas porque al estar en contacto con la tierra es más fácil que se vean afectadas por tanta humedad. Se hace difícil cosecharlas y, por lo tanto, los rindes también son menores este año. Todavía no tenemos datos oficiales pero la merma productiva por las lluvias en toda la provincia ha sido de entre el 35% y 40%”, apuntó Vidal.

A la hora de enviar la producción mendocina, nuevamente es el costo del flete el que marca la comercialización.

Las lluvias del Litoral hacen que los camiones deban desviarse para llegar a esas zonas litoraleñas con mercadería, aunque Mendoza no se ve tan afectada porque la producción se comercializa directamente en los mercados mayoristas de Buenos Aires.

En el caso de la fruta, la lluvia se ensañó con mayor fuerza en la uva como así también durazno y ciruela mendocinos.

La disminución del envío de la producción regional no es reciente por las lluvias sino que viene disminuyendo desde hace varios meses. “La uva se ha visto muy afectada. Primero fue atacada por la peronospora que se instala en los racimos. La producción que pudo salvarse, luego fue afectada por la monilia, otra plaga que lleva a los racimos a la podredumbre”, explicó Achetoni.

Desde su visión, los ciclos de baja producción, como resultado de fenómenos meteorológicos muy intensos como las actuales lluvias litoraleñas, dejan al descubierto los pliegues del mercado con dos víctimas de la cadena de comercialización: los productores y consumidores.

“En el primer caso, los hombres de campo siempre reciben el precio más bajo por su producción y los compradores finales deben pagar el precio más caro del mercado. La lluvia demuestra que esta vieja historia siempre es cíclica y se sigue repitiendo sin soluciones a la vista”, concluyó apesadumbrado Achetoni.

LAS MAS LEIDAS