Por la crisis, se retrae la venta de maquinaria agrícola en Mendoza

A la falta de rentabilidad del sector primario ahora se sumó la quita de la tasa subsidiada para compra de tractores. Referentes del sector estiman que la baja en la comercialización es de las peores de la década.

Todo parece indicar que 2015 será otro año malo para el sector de la venta de maquinaria agrícola en Mendoza.

Los datos de las consultoras de análisis económico son contundentes e indican que en los primeros 5 meses del año las exportaciones de maquinaria agrícola cayeron 38,9%, totalizaron U$S 61,4 millones, por la pérdida de competitividad del sector y las importaciones descendieron 12,2%, lo que equivale a U$S 425 millones.

Así comienza el último informe de la consultora IES, Investigaciones Económicas Sectoriales, y agrega que en los primeros 5 meses del año la merma de venta fue liderada por los tractores, con un 5,9% de caída.

Pero si la venta externa de maquinaria de producción local viene en caída libre, igual suerte presenta el mercado interno.

En este caso, el sector de venta de maquinaria agrícola arrastra problemas de larga data que se mezclan con el pulso desigual de la coyuntura.

“La venta se nos ha caído 60% si comparamos el primer semestre de este año con los primeros seis meses de 2014”,  señaló Sergio Sottano, de Agromaq Virdó, representante de New Holland.

Para el empresario, gran parte de la sequía comercial actual en materia de venta de equipos se debe a un dólar que tiene en jaque a los hombres de campo.

“Los bodegueros, los que poseen fincas y los chacareros están haciendo malos negocios, compran a un dólar caro y deben vender al dólar oficial, o sea más barato. Esto está erosionando mucho la poca rentabilidad que poseen”, apuntó Sottano.

En Palmero, Fernando Narváez señaló que la firma en 2011 vendía 13 tractores por mes en la provincia, hoy la venta mensual es de 2 tractores. ¿Los clientes?: sólo empresas grandes como Peñaflor o Zuccardi, que -según Narváez- aún apuestan por maquinarias nuevas.

Para el ejecutivo, los clientes más pequeños son los que han mermado la compra, que se mantienen expectantes sobre qué va a suceder en los próximos meses.

“Están analizando opciones. Hoy el crédito bancario privado es caro, un banco tradicional no baja la tasa del 38%. Y es el cierre del grifo de dinero financiado por los bancos privados autorizados por el Central lo que deja más desprotegidos a los hombres del sector a la hora de motorizar su ventas”, detalló  Narváez sobre la situación que atraviesa el sector.

Golpe al crédito privado
El segundo semestre trae nuevas disposiciones del Banco Central, que decidió prorrogar la línea de crédito para la inversión productiva que obligaba a los bancos a prestar a tasa subsidiada con destino a las inversiones de las pequeñas empresas.

Sin embargo, las entidades financieras no podrán financiar al 18% anual la compra por parte de las pymes de camiones, camionetas, utilitarios, autos, autoelevadores, pero tampoco de determinada maquinaria agropecuaria, como una cosechadora con motor.

Como es de esperar, esta medida está ocasionando dolores de cabeza entre los empresarios especializados en la venta de equipos agrícolas.

Algunos esperan la llegada del próximo gobierno, en tanto que otros, con espaldas financieras más pequeñas, ya están ensayando nuevas herramientas para ofrecer a sus clientes.

Este es el caso de José Antonio Guerrero, copropietario de la firma Brofequise en Mendoza. Su apuesta por la maquinaria agrícola es de poca data; Guerrero llegó al sector luego de haber transitado la comercialización de fertilizantes, en su mayoría de origen foráneo.

Con el control de las importaciones y viendo que el negocio al que se dedicaba en exclusividad comenzaba a flaquear, decidió virar hacia la maquinaria agrícola de origen nacional.

Para Guerrero, hasta hace un año este era un refugio más seguro ya que no deberían existir problemas ni con la maquinaria ni con sus repuestos, ni mucho menos con los motores genéricos absolutamente fabricados y producidos en el país.

También el precio de su maquinaria lo favorecía, así un tractor de su factoría con 180 HP o 200 HP, mientras su competencia lo vende a $ 1,6 millón, su representación lo puede comercializar en la provincia por $ 890 mil.

Pero todo se derrumbó con la nueva directiva del Central y su decisión de dirigir el flujo del dinero hacia el consumo y restringirlo para la operatoria de las maquinarias agrícolas de cara al segundo semestre del año.

“Cuando salió la resolución tenía ya tres operaciones cerradas de tractores usados, con una tasa del 18%. Las ventas están paradas, estábamos por firmar el contrato de leasing en julio y tuvimos que parar todo porque ya esa carpeta no se podía presentar al banco por no financiarlo a la tasa pactada”, detalló  Guerrero.

El problema del flujo del dinero es “gravísimo” para el empresario que -junto a otros hombres del sector- enfrenta escasa financiación de fábrica -apenas a 120 días-, el casi nulo dinero circulante de sus clientes y el cierre de las condiciones de los bancos privados para financiar compra de maquinaria.

Ante el actual panorama que se abre y que se extenderá de seguro para los próximos meses, Guerrero adelantó que está trabajando en soluciones para revivir sus ventas, que en la actualidad califica como “nulas”.

“El último trimestre ha sido  bastante malo, a lo sumo dos o tres equipos por mes hemos podido vender. Pero en el último mes no he realizado ventas, está todo paradísimo”, destacó Guerrero.

Ante tanto parate, el empresario está desarrollando un leasing propio con privados como abogados, inversionistas y financistas.

La ayuda del Estado
El flujo de dinero que llega del Fondo para la Transformación y el Crecimiento tampoco ofrece soluciones satisfactorias para los empresarios. En líneas generales, lo calificaron como "escaso y algo lento en su concreción".

“Se presta poca plata, a lo sumo $ 375 mil, que sólo cubre el 60% del precio de la maquinaria”, explica Guerrero.

En total sintonía, Narváez también señaló que el Fondo para la Transformación no alcanza a cubrir las necesidades financieras de los hombres de campo de la provincia.

“En un tractor cuyo valor de venta sea de $ 400 mil sólo cubren $ 210 mil, el resto lo debe pagar el titular, o el concesionario. Un crédito de fábrica tiene una tasa del 8% pero sólo es para 12 cuotas, un plazo muy pequeño para los chacareros”, explicó Narváez.

Con cierta nostalgia rememoró la tasa del 17,5% que ofrecía el banco Nación, ahora ya fuera de uso por normativa del Banco Central.

De regreso al crédito oficial provincial, Narváez también apuntó que las exigencias son muy altas para los ruralistas de la provincia, siendo los requisitos iguales o más altos que los que exige un banco privado.

En números
Según el último informe de la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquina Agrícola, el volumen del mercado en todo el país facturó U$S 1.400 millones el año pasado, contribuye con el 0,40% del PBI doméstico, siendo que la producción del sector contribuye con el 1,5% a la producción de la industria nacional.

En el país, el sector tiene 850 empresas, la gran mayoría pequeñas y medianas, las cuales generan 40 mil empleos directos y otros 50 mil de manera indirecta.

El tinte fuertemente nacional ha hecho que la fabricación de las maquinarias y sus partes sean todas provistas por la industria local.

También los empresarios afirman que todos sus productos y sus partes son de origen argentino, por lo que la maquinaria, como sus repuestos, son fáciles de conseguir.

“No tenemos problemas, las piezas son de fabricación nacional. Si hay alguna parte de procedencia europea, rápidamente se la fabrica en el país”, apuntó Sottano.

En consonancia, el empresario Arrigo Bonino, de la firma Tecnología Industrial Klaus, aseguró que todas las piezas de sus máquinas son de origen local, por lo cual sus clientes no tienen demoras a la hora de reponer piezas de sus maquinarias.

Para Bonino, que está especializado en la venta de maquinaria para la industria frutícola, en materia de ventas este año ha sido similar a 2014.

“Todos apuestan a reponer y hacer un mantenimiento de sus máquinas, por lo cual  a mí no me ha bajado el ritmo de trabajo. Obviamente, reponer piezas es mucho más económico que comprar maquinaria nueva donde, dependiendo de la prestación y el servicio, las inversiones arrancan en los U$S 12 mil a U$S 350 mil o más”, especificó Bonino.

En Agro Maquinaria San José también afirmaron que en materia de reparación de maquinarias, este año los clientes optan más por esa modalidad antes que por adquirir nuevos equipos por el costo alto que implican.

Lo que vendrá 
Para los empresarios, el segundo semestre del año abre pocas posibilidades comerciales para reavivar la venta de maquinaria en la provincia.

“Seguramente seguiremos viendo máquinas agrícolas de la década del 70 que no poseen dirección hidráulica y no cuentan con demasiada potencia. No creo que las ventas de máquinas nuevas se reactive, por lo que veremos más reparaciones del parque de maquinarias que hoy poseen los hombres de campo”, apuntó Narváez.

Sottano tampoco vislumbra nuevas inversiones en maquinarias hacia lo que queda de este año.  “Hay pocos créditos y a tasa alta. A eso hay que sumarle que los bancos no pueden prestar a tasas razonables para trenes rodantes”, detalló Sottano.

La visión más pesimista llega en la opinión de Guerrero: “Veo el año patético. La economía es tan cambiante que me he acostumbrado a adaptarme. Ahora estoy viendo cómo realizo el leasing con financiamiento privado, porque si me quedo a esperar que las condiciones cambien sin duda la empresa puede desaparecer y yo debería plantearme irme del país”, sintetizó Guerrero.

Lo que pasó en 5 meses

Tras un año fuertemente contractivo en 2014, con un importante desplome en la producción -la más baja en cinco años-, en las ventas y en las exportaciones, las ventas totales de los principales equipos agrícolas, tractores y cosechadoras, según Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), ha mostrado descensos notorios.

La venta de las maquinarias agrícolas y sus implementos hacia el exterior, entre enero y mayo de 2015 totalizaron U$S 61,4 millones, con una fuerte baja de 38,9% con respecto a igual período de 2014, mientras que la caída en volúmenes, medido por la totalidad de las unidades despachadas, fue de 46,2%.

En el acumulado a mayo de 2015 exhibieron un patrón mixto, ya que el incremento en las ventas de cosechadoras contrastó con la merma en la de tractores. Las ventas totales en unidades físicas de cosechadoras tuvieron un aumento de 11,3%; por su parte, las ventas de tractores cayeron 5,9% con relación a 2014, aunque mantuvieron un nivel aceptable al compararlo al promedio del último lustro.

En cuanto a la caída por principales equipos, las pulverizadoras se contrajeron hasta los U$S 7,8 millones, con 39,7% de descenso, mientras que las cosechadoras, con U$S 4,7 millones menos, disminuyeron 33%. En tanto, las sembradoras tuvieron una merma del 46,5% interanual y totalizaron U$S 4,6 millones.

Finalmente, la venta de los implementos de labranza también se contrajeron con 34,8% de caída y  U$S 4,3 millones en el acumulado de cinco meses de 2015.

Según la consultora, las importaciones de maquinaria agrícola y del resto de los equipos en la suma de cinco meses de 2015 totalizaron 424,8 millones de dólares, una baja de 12,2% con respecto a igual período de 2014. Las unidades compradas cayeron 12,7% y se explica tanto por las restricciones a la importación como por la sustitución por equipos de producción nacional (ensamblaje).

LAS MAS LEIDAS