El gobernador Alfredo Cornejo reivindicó la decisión de Mendoza de haber participado del salvataje de IMPSA durante la crisis financiera de la compañía, luego de que la empresa cerrara un acuerdo para volver a trabajar en dos centrales hidroeléctricas de Venezuela y recuperar, en una primera etapa, 672 megavatios (MW) de generación eléctrica.
“Valió la pena sostener a IMPSA cuando muchos la daban por perdida”, expresó el mandatario este jueves a través de sus redes sociales, después de conocerse el acuerdo final alcanzado por la compañía con la estatal venezolana Corpoelec.
Cornejo vinculó el nuevo contrato internacional con el proceso que atravesó la histórica metalmecánica mendocina durante los últimos años. “Hoy vuelve a competir en los mercados internacionales, exportando turbinas, ingeniería y conocimiento desde Mendoza hacia el mundo”, señaló.
Y agregó: “Acaba de firmar un acuerdo para rehabilitar centrales hidroeléctricas que permitirán recuperar 672 MW de generación eléctrica. Eso es defender el trabajo, la industria y el talento mendocino”.
La reacción del gobernador se produjo después de que IMPSA formalizara el acuerdo para la rehabilitación y modernización de las centrales hidroeléctricas Tocoma y Macagua, ubicadas en Venezuela. Tal cómo adelantó Los Andes, el entendimiento permite destrabar un proyecto que permaneció paralizado durante 13 años.
El antecedente del salvataje de IMPSA
La referencia de Cornejo apunta al proceso que atravesó la compañía cuando su delicada situación financiera llevó al ingreso del Estado nacional y de Mendoza a su capital accionario.
En 2021 se concretó una capitalización de la empresa mediante la incorporación del Estado nacional y la Provincia de Mendoza como accionistas. La operación buscó darle respaldo financiero a una compañía considerada estratégica por su capacidad tecnológica, industrial y exportadora.
La Provincia participó de aquella etapa hasta el proceso de privatización concretado en febrero de 2025, cuando el control de IMPSA fue adquirido por el fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund (IAF). Desde entonces, la empresa quedó bajo una nueva conducción privada y avanzó con una reestructuración de su deuda y de su situación financiera.
Es sobre ese recorrido que Cornejo asentó su reivindicación de la intervención estatal. El mandatario consideró que haber sostenido la compañía permitió conservar capacidades industriales y tecnológicas que ahora vuelven a ser utilizadas en proyectos internacionales.
El proyecto que estuvo frenado durante 13 años
El regreso de IMPSA a Venezuela tiene además una relación directa con parte de la crisis que posteriormente atravesó la empresa.
La compañía, entonces controlada por la familia Pescarmona, había acordado años atrás la provisión de diez turbinas Kaplan de 223 MW, reguladores de potencia y diez generadores de 230 MVA para el proyecto hidroeléctrico de Tocoma. El contrato alcanzaba los US$1.390 millones.
Los trabajos avanzaron hasta 2013, cuando Corpoelec comenzó a incumplir los pagos previstos. La interrupción de la cadena de pagos dejó equipamiento ya fabricado sin poder ser enviado a Venezuela y varias de las turbinas permanecieron desde entonces en la planta mendocina de IMPSA. Esa situación, sumada a otros proyectos que la empresa mantenía con la compañía estatal venezolana, tuvo un fuerte impacto sobre las finanzas de la metalmecánica.
Durante los años siguientes hubo negociaciones para intentar retomar los trabajos, pero no llegaron a concretarse. El escenario cambió con el nuevo acuerdo alcanzado entre IMPSA y Corpoelec.
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Qué contempla el nuevo contrato
El entendimiento establece como primera etapa la recuperación de 672 MW en un plazo de 24 meses. De ese total, 432 MW corresponderán a Tocoma, mediante la rehabilitación de las unidades 1 y 2, mientras que otros 240 MW provendrán de Macagua, a partir de la intervención sobre las unidades 4, 5 y 6.
El primer objetivo deberá cumplirse en un plazo considerablemente menor: IMPSA se comprometió a incorporar 160 MW durante los primeros 90 días, mediante la puesta en funcionamiento de las unidades 5 y 6 de Macagua.
En paralelo, la compañía comenzará las obras civiles y electromecánicas necesarias para avanzar sobre Tocoma. El plan prevé que las primeras dos unidades de esa central aporten los 432 MW previstos dentro de los próximos 24 meses. En Macagua, posteriormente se incorporarán otros 80 MW mediante la rehabilitación de la unidad 4.
El proyecto tiene una segunda instancia de mayor escala. El plan maestro elaborado entre IMPSA y Corpoelec contempla alcanzar una capacidad conjunta de 2.640 MW entre ambas centrales: 2.160 MW correspondientes a Tocoma y 480 MW a Macagua.
La firma del acuerdo se realizó en el Palacio de Miraflores, con la participación de autoridades venezolanas y representantes de la compañía. Por IMPSA estuvieron su presidente, Jorge Rafael Salcedo; el vicepresidente, Juan Domínguez; el gerente general, Pablo Magistocchi, y el director de Negocios, Mario Croce.