Fernández Sagasti había solicitado autorización para participar por videoconferencia de una sesión mientras cursaba la semana 32 de embarazo y sus médicos le habían recomendado no viajar a Buenos Aires. Sin embargo, el pedido terminó siendo enviado a comisión por decisión del Senado y la legisladora quedó sin posibilidad de votar de manera remota.
Según publicó diario Clarín este martes, el trasfondo político de aquella decisión fue más complejo de lo que se conocía inicialmente. De acuerdo con la información, Fernández Sagasti realizó el pedido sin consultar previamente con el bloque Justicialista, del que forma parte y que condujo hasta el año pasado.
Clarín consignó que dentro de la bancada peronista consideraron que la senadora había actuado de manera inconsulta y que no había contemplado las consecuencias que podía generar la habilitación de una modalidad de participación remota en un Senado con una composición ajustada.
Anabel Fernández Sagasti en el Senado
NA
“Cometió una torpeza política”, coincidieron fuentes de tres sectores diferentes del bloque del PJ consultados por el diario porteño.
La discusión se produjo en un momento particularmente sensible. El día en que Fernández Sagasti presentó su solicitud, los números previos de la votación sobre el capítulo de extranjerización de tierras del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada aparecían empatados, con 34 votos a favor y 34 en contra.
La senadora entendía que, con su participación, la oposición podía sumar un voto determinante para rechazar ese capítulo de la iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Sin embargo, el bloque Justicialista habría interpretado el pedido desde otra perspectiva. Según consignó Clarín, algunos senadores consideraron que permitir la participación remota de Fernández Sagasti podía generar un antecedente parlamentario difícil de controlar en el futuro.
El temor a abrir una “caja de Pandora”
El argumento central dentro del peronismo fue que, si el Senado autorizaba a Fernández Sagasti a votar desde Mendoza, posteriormente otros legisladores podrían invocar motivos de salud, viajes u otras circunstancias para participar de manera remota.
La preocupación tenía una razón concreta: en un Senado donde las mayorías son ajustadas, la posibilidad de sesionar o votar a distancia puede modificar la estrategia de oficialismo y oposición para reunir quórum y alcanzar mayorías.
Incluso poco después del pedido de Fernández Sagasti, el senador radical por Catamarca Flavio Fama también solicitó autorización para participar de manera remota por una cuestión de salud.
El jefe del bloque Unión por la Patria, José Mayans, con la senadora Anabel Fernández Sagasti. Archivo
Claudio Fanchi / NA
Desde el peronismo, según el medio porteño, interpretaron esa situación como una muestra de que aceptar el pedido de la mendocina podía “abrir una caja de Pandora”.
El pedido había sido elevado por la vicepresidenta Victoria Villarruel para que fuera considerado por el pleno del Senado. Sin embargo, Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza, coincidió con el jefe de la bancada Justicialista, José Mayans, en que debía ser enviado a comisión.
Finalmente, el capítulo referido a la extranjerización de tierras fue retirado del proyecto y la oposición no necesitó el voto de Fernández Sagasti para impedir su aprobación.
La reacción de La Cámpora Mendoza y el enojo con la conducción nacional
La decisión del bloque peronista generó, sin embargo, una fuerte reacción dentro del kirchnerismo mendocino. Como publicó Los Andes, dirigentes cercanos a Fernández Sagasti cuestionaron públicamente el giro de la bancada y apuntaron también contra las diferencias internas entre las conducciones de Máximo Kirchner y Axel Kicillof.
El diputado provincial Lucas Ilardo, uno de los dirigentes de La Cámpora Mendoza, fue uno de los más duros. También se expresaron la exdiputada nacional Marisa Uceda y la exconcejal de Luján de Cuyo Paloma Scalco.
Desde el entorno de la senadora incluso cuestionaron que dirigentes del peronismo nacional hubieran acompañado el pase a comisión cuando, según su interpretación, no era necesario hacerlo para impedir la aprobación del proyecto.
En el kirchnerismo mendocino plantearon a Los Andes que “al peronismo le falta humanidad” y cuestionaron que la decisión hubiera sido tomada sin que los dirigentes locales conocieran previamente el acuerdo.
La reacción llegó al punto de poner en discusión el vínculo de La Cámpora Mendoza con la conducción nacional. Desde ese sector hablaron de dolor y reclamaron explicaciones, mientras que algunos dirigentes llegaron a advertir que “algo se rompió” y no descartaron posibles salidas individuales del espacio conducido por Máximo Kirchner.
El episodio, de esta manera, terminó excediendo la discusión sobre el mecanismo de votación y se transformó en un nuevo capítulo de las diferencias internas del peronismo, con una particular repercusión en Mendoza por el protagonismo de Fernández Sagasti.
Fernández Sagasti respondió con un proyecto
Después del conflicto, la propia senadora decidió avanzar con una iniciativa para intentar establecer reglas específicas para situaciones como la que atravesó.
Fernández Sagasti presentó un proyecto de ley para modificar el reglamento del Senado y permitir que las senadoras embarazadas que tengan una contraindicación médica para viajar puedan participar de manera remota de las sesiones y votar mientras dure esa restricción.
La iniciativa busca establecer un criterio específico para evitar que la discusión vuelva a quedar sujeta a una decisión política de las autoridades de la Cámara.
La senadora explicó que el proyecto contempla como requisito una certificación médica que acredite el riesgo del embarazo y la contraindicación de viajar, y remarcó que no se trataría de una habilitación general para cualquier pedido de participación virtual.
“No es una puerta abierta a cualquier pedido. Es una excepción puntual, para una situación puntual”, sostuvo Fernández Sagasti al explicar el alcance de la propuesta.
Además, planteó que el objetivo es que ninguna provincia pierda representación en una votación por una situación vinculada al embarazo de una legisladora.
La senadora mendocina también cuestionó el modo en que se resolvió su pedido original y aseguró que se enteró en el mismo momento de la votación de que la solicitud sería enviada a comisión.