El gobierno de Javier Milei busca profundizar la coordinación con los Estados Unidos, con la mira en acelerar los efectos prácticos de su alianza con Donald Trump tras la cadena nacional sobre Malvinas.
La Casa Rosada busca traducir el alineamiento político con Donald Trump en acuerdos de comercio, tecnología y defensa, mientras endurece su postura frente a China.
El gobierno de Javier Milei busca profundizar la coordinación con los Estados Unidos, con la mira en acelerar los efectos prácticos de su alianza con Donald Trump tras la cadena nacional sobre Malvinas.
Desde Balcarce 50 pretenden expandir el vínculo bilateral hacia áreas clave como el comercio, la tecnología, la defensa y la infraestructura crítica, mientras crecen las tensiones con China.
Las gestiones por Malvinas se mantuvieron bajo estricta reserva por canales informales durante meses y fueron diseñadas por un círculo íntimo integrado por el Presidente, Pablo Quirno y Santiago Caputo, dejando al margen de los detalles iniciales a gran parte del gabinete.
La alineación tecnológica con Washington tendrá un hito próximo con la llegada de funcionarios estadounidenses para avanzar en telecomunicaciones e infraestructura estratégica.
En respuesta directa a las advertencias de EE.UU. sobre la firma Huawei y otras firmas chinas, el Ejecutivo argentino clasificará redes y centros de datos como "infraestructura crítica", aplicando criterios de "proveedor confiable" para marginar tecnologías consideradas de riesgo.
Esta redefinición de seguridad tecnológica coincide con el congelamiento diplomático con Beijing, profundizado tras la negativa oficial de disculparse por las críticas del director de Comunicación Digital, Juan Carreira, hacia el Partido Comunista Chino.
De hecho, se han postergado indefinidamente los viajes de funcionarios a China y el propio Milei priorizará giras a Nueva York, Washington y Miami entre septiembre y diciembre para consolidar lazos con el entorno de Trump.
En el plano comercial, la administración acelera la implementación del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado en febrero. Tras la visita del representante comercial adjunto estadounidense Jeff Goettman a fines de agosto, la Casa Rosada busca agilizar compromisos en propiedad intelectual, acceso a mercados y cadenas de suministro.
Esta estrategia de política exterior no solo busca resultados económicos concretos antes de las campañas electorales, sino también recuperar la iniciativa política interna de cara a 2027, luego de reveses legislativos como la caída de la reforma de la Ley de Tierras.
El Gobierno se muestra dispuesto a asumir el costo diplomático de alinearse con la ofensiva de Washington contra Beijing a cambio de consolidar su alianza estratégica más ambiciosa.