23 de octubre de 2026 - 12:47

Por una prueba de ADN detuvieron al "Manolarga": lo acusan de varios robos a estudiantes del Centro Universitario del Este

El hombre, de 23 años y domiciliado en La Colonia, Junín y que había tenido en jaque también a San Martín, fue identificado a partir de un cotejo de ADN que arrojó una compatibilidad del 99,99%. Está acusado de cometer arrebatos contra jóvenes que concurren al Centro Universitario del Este y al Instituto 9-001.

Christopher Vázquez Fuentes, alias el Manolarga, de 23 años, fue detenido en una investigación por una serie de robos que tuvieron como principales víctimas a estudiantes del Centro Universitario del Este, en Junín. El sospechoso, domiciliado en La Colonia y con antecedentes delictivos, quedó vinculado a los hechos a partir de una prueba de ADN que resultó clave para orientar la investigación.

Según la pesquisa, Vázquez Fuentes había pasado de los hurtos al descuido, conocidos como pungas, a los arrebatos con violencia contra jóvenes que circulan por las inmediaciones de los establecimientos educativos. Los episodios se sucedieron durante los últimos meses y generaron preocupación entre los estudiantes, que comenzaron a advertir sobre una cantidad de hechos mayor que la que inicialmente había llegado a conocimiento de los investigadores.

La evidencia que permitió avanzar sobre el sospechoso se obtuvo durante un ataque ocurrido a comienzos de junio, cuando el presunto ladrón intentó robarle el celular y otras pertenencias a una estudiante que regresaba a su casa.

La joven se resistió y gritó para pedir ayuda. En medio del forcejeo, alcanzó a rasguñar a su agresor, quien finalmente escapó. Sin saberlo, ese gesto defensivo dejaría una evidencia biológica que, semanas después, permitiría orientar la investigación hacia un sospechoso concreto.

Un rasguño que dejó una prueba clave

Tras el episodio, la estudiante recibió asistencia en la calle y se dio intervención a la Policía y a la oficina fiscal de turno. En un primer momento, también se investigó la posibilidad de que el agresor hubiera cometido un abuso sexual simple durante el ataque, una hipótesis que luego fue descartada.

Sin embargo, el trabajo del equipo técnico que asistió a la víctima permitió recuperar restos de piel debajo de sus uñas. Ese material fue remitido para su análisis al equipo de Genética Forense, dependiente del Ministerio Público Fiscal, con el objetivo de obtener un perfil genético que pudiera compararse posteriormente con el de un eventual sospechoso.

La muestra adquirió especial importancia porque el agresor había mantenido contacto físico con la joven durante el forcejeo. La investigación contaba así con una evidencia concreta que podía contribuir a identificarlo, más allá de los testimonios y las descripciones aportadas por las víctimas.

Más denuncias y un perfil del sospechoso

Después de aquel ataque, se reforzó la vigilancia policial en los alrededores del Centro Universitario del Este y del Instituto de Educación Superior 9-001. Las medidas permitieron reducir la cantidad de delitos registrados en la zona, aunque la investigación continuó para establecer quién estaba detrás de los episodios anteriores.

En ese proceso, algunos estudiantes aportaron un dato que resultó importante: los robos y arrebatos cometidos hasta entonces habrían sido muchos más que los denunciados formalmente. A partir de esa información, los investigadores lograron localizar a otras víctimas y reunir nuevos testimonios.

La reconstrucción de los episodios permitió delinear un perfil del presunto autor y establecer características comunes entre los ataques. Con esos elementos, los investigadores llegaron hasta un sospechoso que reunía las características buscadas y avanzaron con las medidas necesarias para someterlo a un cotejo genético.

La detención se concretó durante octubre. El resultado del análisis comparativo entre el ADN del sospechoso y el material biológico recuperado debajo de las uñas de la estudiante arrojó una compatibilidad del 99,99%, un dato que permitió vincularlo con aquel ataque y darle un nuevo impulso a la investigación sobre la serie de robos.

A la espera de los reconocimientos

La causa está a cargo de los fiscales Martín Scattareggi y Oscar Sívori. Según el estado de las actuaciones, el siguiente paso será avanzar con las ruedas de reconocimiento para que las víctimas puedan identificar, si están en condiciones de hacerlo, al hombre detenido.

Esas medidas serán parte de los elementos que la Fiscalía deberá reunir antes de definir las imputaciones correspondientes. Por el momento, la investigación busca establecer con precisión la participación de Vázquez Fuentes en los distintos episodios denunciados y determinar cuántos de ellos pueden atribuirse al sospechoso.

La prueba genética representa un elemento central para esclarecer el ataque de junio, mientras que los testimonios y los reconocimientos serán importantes para avanzar sobre los demás hechos que mantuvieron en alerta a los estudiantes de la zona universitaria de Junín.

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