Una mujer fue condenada por la Justicia de Río Negro a pagar una indemnización de $1 millón a los dueños de una pollería a los que había escrachado públicamente en Facebook.
Una mujer de Río Negro, deberá indemnizar a cada uno de los propietarios de una pollería luego de publicar acusaciones sobre supuestas malas condiciones de higiene y "por sucios" en un grupo de Facebook.
Una mujer fue condenada por la Justicia de Río Negro a pagar una indemnización de $1 millón a los dueños de una pollería a los que había escrachado públicamente en Facebook.
El conflicto comenzó en 2023, cuando la vecina oriunda de Dina Huapi, una localidad ubicada a 15 km de Bariloche, realizó una serie de publicaciones en el grupo "Soy de Dina Huapi", en las que cuestionó el funcionamiento del comercio y acusó a sus propietarios de arrojar restos de pollo para alimentar a aves y gatos callejeros.
En sus mensajes, además, calificó a los comerciantes como "desagradables" y "sucios" y puso en duda las condiciones de higiene del local. Según consta en la demanda, también hizo referencia a la presencia de basura, malos olores y supuestas ratas en las inmediaciones del establecimiento.
"Me queda alertar a los vecinos que andan cerca que se cuiden. No vaya a ser que les caiga algo de la basura de esta gente desagradable encima. Y si así cuidan la higiene, no quiero imaginar cómo elaborarán sus productos", escribió la mujer en una de las publicaciones.
Los propietarios de la pollería sostuvieron que las acusaciones eran falsas y que la difusión de los mensajes en un grupo integrado por miles de vecinos había perjudicado tanto su reputación como su actividad comercial.
Durante el juicio, la acusada negó haber tenido intención de difamar a los dueños del comercio y aseguró que su objetivo era reclamar por la presencia de animales y restos de comida en el barrio.
También señaló que anteriormente había realizado denuncias ante el municipio por esa situación. Como parte de su relato, contó que en una oportunidad un chimango dejó caer un pedazo de pollo en el patio de su vivienda mientras se encontraba tomando mates con una amiga.
Durante el proceso no se acreditaron sanciones ni infracciones contra la pollería por cuestiones vinculadas con la higiene o el manejo de residuos.
El juez Mariano Castro consideró que las publicaciones realizadas en Facebook excedieron el derecho de la mujer a formular un reclamo y constituyeron una ofensa pública sin respaldo probatorio.
En su sentencia, sostuvo que las expresiones utilizadas contra los propietarios y los cuestionamientos públicos sobre la higiene de un comercio dedicado a la elaboración de alimentos fueron suficientes para provocar un daño moral indemnizable.
Por ese motivo, ordenó que la mujer pague $500.000 a cada uno de los dos propietarios, por lo que la indemnización asciende a $1 millón, más los intereses correspondientes.
La mujer también deberá publicar la sentencia en el mismo grupo de Facebook donde realizó las acusaciones. Además, tendrá que afrontar las costas del proceso, incluidos los honorarios de los abogados y del perito informático que intervino durante la causa.