26 de octubre de 2026 - 15:45

Dos años después de ser condenado por la Corte, el exjuez Hugo Torino sigue en su casa

La Justicia no hizo lugar a un pedido del abogado de la víctima para que el exmagistrado de paz sea encarcelado, luego de que fuera condenado a 13 años de prisión por abuso sexual, privación de la libertad y amenazas.

El Tribunal Penal Colegiado N° 2 desestimó un pedido del abogado de la expareja del exjuez Hugo Leonardo Torino (68) para que el condenado cumpla la pena de 13 años en una cárcel y deje la prisión domiciliaria, beneficio que mantiene dos años después de que la Corte de Mendoza confirmara su culpabilidad.

En junio de 2024, tras un debate que duró un año, el exjuez de Paz de Santa Rosa fue condenado a 14 años de prisión por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad agravada por violencia de género y amenazas en tres hechos”, además de tenencia de “Material de Abuso Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes (Masnna)”. La denunciante, su expareja y ciudadana nacida en Haití, lo había denunciado casi 10 años antes.

Esa sentencia fue a casación y la Corte de Mendoza la confirmó. Luego, el caso llegó a la Corte Nacional, que confirmó la condena por los abusos, la privación de la libertad y las amenazas, pero lo absolvió por el delito de Masnna, por lo que ordenó ajustar la pena.

13 años de prisión para exjuez que abusó de su ex, la amenazó y la tuvo encerrada: por qué no va a la cárcel

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En julio de este año, los jueces locales Horacio Cadile, Juan Manuel Pina y Ezequiel Crivelli realizaron el nuevo cálculo y condenaron a Torino a 13 años de cárcel por los tres graves delitos.

La defensa del exmagistrado volvió a casar esta sentencia: recurrió en casación ante la Corte Provincial, volvió a hacer uso del recurso extraordinario federal y llegó nuevamente hasta la Corte Nacional, discutiendo solo el monto de la pena impuesta.

Esta mañana, el abogado Lucas Lecour, en representación de la víctima, solicitó al tribunal que ejecute la condena, argumentando que los delitos cometidos ya fueron dejados firmes por la Corte.

Para la querella, el exjuez no puede presentar dos recursos extraordinarios federales ni dos casaciones “cuando el delito ya está firme y la víctima tiene derecho a ver que cumpla la pena de prisión como cualquier ciudadano”, explicó Lecour.

Sin embargo, la postura expuesta en la audiencia fue rechazada por la Fiscalía de Delitos Contra la Integridad Sexual y, posteriormente, por el tribunal. Ambos entienden que la condena todavía no está totalmente firme. Por lo tanto, Torino continuará en prisión domiciliaria.

Una larga historia de sufrimientos

Torino conoció a la mujer, una ciudadana haitiana 30 años menor que él, durante un viaje a Puerto Príncipe, donde ella se desempeñó como su guía turística y traductora. Después continuaron en contacto a través de Facebook y comenzaron una relación a distancia.

En octubre de 2015, y tras la insistencia del entonces juez, la mujer abandonó la capital de Haití y viajó a Mendoza para iniciar una vida junto a él.

Según quedó acreditado en el juicio, lo que parecía el comienzo de aquella nueva vida soñada se convirtió rápidamente en una situación de violencia extrema.

La víctima denunció que Torino la mantenía encerrada en una vivienda de Guaymallén, le retenía la documentación, controlaba todos sus movimientos y la obligaba a mantener relaciones sexuales cuando él quería. También debía cocinar, limpiar y realizar todas las tareas domésticas.

Durante meses, la mujer no pudo salir sola de la casa. Cuando su visa de turista estaba por vencer, tampoco le permitió regresar a Haití. En ese contexto, la víctima quedó embarazada de la hija que ambos tuvieron en común, circunstancia que tampoco modificó la situación de sometimiento que, según determinó la Justicia, sufría.

Según la acusación, Torino abusó sexualmente de su expareja en su casa de Dorrego unas dos veces por semana desde octubre de 2015 hasta mayo de 2017; es decir, desde que la mujer llegó al país hasta que se separó.

Estos abusos ocurrieron sin el consentimiento de la mujer, quien además sufría constantes amenazas de Torino con quitarle a su hija. El sometimiento no solo era por una cuestión de género, sino que el acusado aprovechó que ella tenía la visa vencida, una dependencia económica absoluta y no dominaba el castellano.

Además, la privaba de su libertad: si bien le permitía salir en ocasiones, el ahora condenado controlaba estrictamente sus movimientos y horarios.

Las fiscales alegaron que Torino se esforzó por negar los hechos pero terminó reconociéndolos, aunque intentó disfrazándolos de demostraciones de cariño y cuidados.

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