7 de septiembre de 2013 - 02:43

Evo le pidió a Francisco por una salida al mar boliviana

El líder del altiplano abrazó al Papa y le regaló un compendio de la lucha de su país desde 1879, cuando perdió la guerra con Chile.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, le regaló al papa Francisco un libro con la historia de las peticiones que ha hecho su país a los organismos internacionales para la salida al mar, en la audiencia que le concedió ayer. El mandatario le obsequió "La Reintegración Marítima Boliviana"', que el Pontífice se limitó a recibir, sin hacer comentario alguno.

La audiencia privada se prolongó por 32 minutos en la biblioteca del Papa.

Francisco, por su parte, le regaló el documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam) de Aparecida, celebrada en 2007.

Apenas se vieron en la sala del Tronetto, en el segundo piso del Palacio Apostólico junto a la Biblioteca donde se realizó el encuentro, Francisco y Evo se estrecharon las manos y el mandatario boliviano le dijo: "Para mí usted es el hermano Francisco", en alusión a San Francisco de Asís, el santo de los pobres.

Al término del encuentro, el Papa le pidió que saludara a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Bolivia perdió su salida al mar en la Guerra del Pacífico en 1879, que enfrentó a Chile contra Bolivia y Perú. La salida al mar, una reivindicación histórica de Bolivia, se originó al quedar Antofagasta en posesión de Chile tras esa guerra.

El Vaticano informó que en el encuentro habían hablado sobre la situación en Bolivia, en particular sobre la lucha a la pobreza y de "la promoción de la paz en Siria y Medio Oriente".

"En las conversaciones, que se desarrollaron en un clima de cordialidad, hablaron sobre la situación socioeconómica y religiosa en Bolivia, como así también sobre la lucha a la desigualdad social y a la pobreza", expresó un comunicado.

También se hizo referencia "a la decisiva contribución de la Iglesia católica en Bolivia en el ámbito de la educación, la salud, el apoyo a las familias y la asistencia a los menores y a los ancianos".

Coincidieron además en "la importancia de las buenas relaciones entre la comunidad eclesiástica y el Estado, sobre todo en temas de común interés y de servicio al país".

Morales, en un encuentro el jueves con organizaciones sociales, había reconocido que existían problemas con la jerarquía católica boliviana.

Por último, dice el comunicado que "hablaron de la situación internacional, especialmente, de la promoción de la paz en Siria y en Medio Oriente".

Morales fue acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca; el de Defensa, Rubén Saavedra; la embajadora de España en Bolivia, Carmen Almendras; y el embajador de Bolivia ante la Santa Sede, Carlos de la Riva.

El embajador De la Riva dijo que en su país había muchas expectativa por este encuentro.

"El presidente ha hecho declaraciones de acercamiento al papa Francisco", comentó, y recordó una frase de Morales: "Yo me siento más cristiano y más próximo a la Iglesia gracias al contenido del mensaje de este Papa".

El mandatario boliviano se reunió posteriormente con el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y el secretario para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti. Tras el encuentro, Morales se dirigió directamente al aeropuerto y así culminó su viaje por Europa, durante el cual visitó España, Bielorrusia e Italia.

El mandatario había saludado al Pontífice durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada a finales de julio en Río de Janeiro, Brasil.

El jueves, Morales había hecho una visita de cortesía al presidente de Italia, Giorgio Napolitano, en el palacio del Quirinal de Roma y por la tarde viajó 500 km hasta la ciudad de Bérgamo (norte), donde vive la comunidad de bolivianos más numerosa de la península y donde jugó un partido de fútbol con sus connacionales.

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