13 de agosto de 2013 - 01:42

La petrolera estatal mexicana se abrirá a los inversores

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció ayer un proyecto de reforma constitucional que permitiría a la petrolera Pemex (fundada en 1938) asociarse con privados para exploración y extracción de hidrocarburos, conservando la empresa en manos del Estado.

La reforma que propone Peña Nieto para modernizar a Pemex, que ha atravesado una fuerte caída de producción en los últimos años, prevé modificaciones de los artículos 27 y 28 de la Constitución para que la compañía pueda celebrar "contratos de utilidad compartida" con empresas privadas en exploración y extracción, de acuerdo con un resumen oficial de la propuesta.

El texto también propone otorgar "permisos" para que Petróleos Mexicanos (Pemex) se asocie con particulares en refinación, petroquímica, transporte y almacenamiento, actividades que hasta ahora asumía completamente la compañía estatal.

"El petróleo y los demás hidrocarburos continuarán como patrimonio exclusivo de la Nación" y Pemex seguirá siendo una empresa "100% propiedad de la Nación", recalcó Peña Nieto en la presentación de la iniciativa en su residencia oficial de Los Pinos.

El ministro de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, dijo que el gobierno debe buscar nuevas inversiones en tecnología ante el agotamiento de los yacimientos convencionales.

El consumo energético crece en regiones como Asia pero "en México producimos menos petróleo y gas natural pese a que la inversión pública se ha sextuplicado en los últimos 15 años hasta llegar a los 20.000 millones de dólares anuales", expuso Coldwell.

"En los últimos ocho años, la producción petrolera se ha reducido en 835.000 barriles diarios dejando el país de percibir casi 22.000 millones de dólares anuales", recordó.

De 3,4 millones de barriles diarios en 2004 la producción estatal pasó a 2,5 millones en 2012.

México tiene la necesidad de explorar ahora las aguas profundas y ultra profundas del Golfo de México. "Para emprender esos costosos proyectos requerimos de capital, tecnología y conocimientos. Es preciso asociarnos con quiénes los tienen", sostuvo.

"En aguas profundas, en donde cada pozo cuesta 200 millones de dólares, el éxito comercial es tan solo de dos a cinco pozos por cada 10 que se perforan. En este tipo de yacimientos ningún país en el mundo se aventura solo. Hay que compartir los cuantiosos riesgos", argumentó Coldwell.

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