19 de agosto de 2014 - 00:00

Persiste la ofensiva kurda y de EEUU contra yihadistas

Fuerzas kurdas apoyadas por aviones militares estadounidenses proseguían ayer  su ofensiva contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) tras haberles arrebatado la represa más importante de Irak, en un contexto de creciente implicación militar de Washington y Londres.

La recuperación de la represa de Mosul constituye el mayor revés infligido a los yihadistas del EI desde el lanzamiento de su ofensiva el 9 de junio, que les permitió apoderarse de amplios territorios en Irak frente a un ejército iraquí en desbandada.

Estos combatientes, que luchan también en la vecina Siria contra el gobierno sirio y contra los rebeldes, se enfrentan igualmente a los bombardeos del ejército de Bashar al Assad desde hace 48 horas contra sus posiciones en el norte y este de Siria.

Tras retomar el domingo la represa de Mosul, las fuerzas kurdas luchan ahora contra los yihadistas en la localidad de Tal Kayf, al sureste de este lugar.

“Los aviones bombardean y los peshmergas (fuerzas kurdas) avanzan”, declaró un combatiente kurdo.

Los periodistas vieron columnas de humo alzarse en un sector atacado por aviones de combates a 50 kilómetros de Mosul, bastión del EI conquistado el segundo día de su ofensiva.

Según el ejército estadounidense, sus aviones lanzaron 15 ataques aéreos contra los yihadistas alrededor de la represa ayer, que se unen a los 14 bombardeos lanzados el domingo en el sector.

Apoyo estadounidense

En la represa, los equipos de expertos continuaban la búsqueda de explosivos colocados por el EI, después de que el portavoz iraquí de Seguridad, el general Qasem Ata, confirmara la conquista de toda la presa.

Desde principios de agosto, los combatientes kurdos de Irak, Siria y Turquía unieron sus fuerzas para hacer frente a la progresión yihadista, que amenaza la región autónoma del Kurdistán iraquí.

El presidente estadounidense, Barack Obama, indicó haber autorizado los bombardeos, iniciados el 8 de agosto, para apoyar las fuerzas iraquíes y proteger los intereses de Estados Unidos en Irak.

Por su lado, el primer ministro británico, David Cameron, calificó a los combatientes del EI de amenaza directa para el Reino Unido, y se declaró dispuesto a usar todos los medios para frenar su avance. Su ministro de Defensa, Michael Fallon, afirmó que Londres y otros países europeos estaban determinados a actuar para ayudar Irak “a combatir esta nueva y extremista forma de terrorismo”.

Tras dos meses de conflicto, las potencias occidentales, aliviadas por la salida del controvertido primer ministro Nuri Al Maliki, enviaron ayuda humanitaria a los centenares de miles de refugiados que huían de los yihadistas, así como armas a las fuerzas kurdas.
El chiíta Maliki estaba acusado de alimentar el caos con su política de sesgo confesional contra las minorías del país, en especial, los sunitas.

En el plano humanitario, un gran número de iraquíes pertenecientes a las minorías yazidí, cristiana, shabak y turcomana se encuentran amenazados por los yihadistas, según ONG. La situación de miles de yazidíes refugiados de los yihadistas en el monte Sinjar implicó la intervención de la comunidad internacional.

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