El cardenal Leonardo Sandri (69 años), mencionado entre los papables, es un argentino reservado y amable, sensible a la injusticia social y un ortodoxo doctrinario que fue “la voz del Papa Juan Pablo II”, cuando la quebrantada salud de Karol Wojtyla le impedía leer sus mensajes.
Sandri, nacido en 1943 en el seno de una familia de origen italiano, católica y con inclinaciones peronistas, es ahora prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.
“Fue el 'número 3' del Vaticano en tiempos de Juan Pablo II y ungido cardenal por el renunciante Benedicto XVI. Habla inglés, italiano, francés, castellano y alemán. Conserva un dejo de acento argentino”, dijo una fuente eclesiástica en Buenos Aires que pidió reserva de identidad.
Aficionado al fútbol, el deporte que es pasión en la Argentina, hay vaticanistas que lo describen como un hombre “sereno, reservado, amable, sensible a las injusticias sociales y doctrinariamente conservador”, agregó la fuente.
En los últimos días han sido varios los artículos de prensa que apuntan a Sandri como posible sucesor del Papa, mencionando el apoyo del ex embajador argentino ante el Vaticano Esteban Caselli.
Aunque la prensa ha hecho trascender que su nombre fue mencionado en el Vaticano de manera informal como papable, la fuente comentó que quien conoce la Iglesia Católica “sabe que son puras especulaciones”.
Ordenado sacerdote en 1967 y obispo en 1997, su voz fue conocida cuando leía las bendiciones del Angelus o las homilías cuando Juan Pablo II dejó de hacerlo por dificultades en el habla antes de morir en abril de 2005.
Cuando fue nombrado sustituto del secretario de Estado en 2000, se lo consideraba con más poder que muchos cardenales por su acceso directo a Karol Wojtyla.
Sandri es un doctor en Derecho Canónico que cumplió funciones en Madagascar en los años 70 y en Estados Unidos a finales de los 80, antes de ser nuncio apostólico en Venezuela (cuando Hugo Chávez llegó al poder) y en México.
Otro argentino, el cardenal Jorge Bergoglio, tuvo un rol protagónico durante la elección del nuevo Papa en 2005 a raíz de que era quien cosechaba más apoyos detrás de Joseph Ratzinger. “Ahora Bergoglio, que es un moderado, dejó de tener posibilidades por su edad de 76 años y por algunos achaques menores de salud”, indicó la fuente eclesiástica.
En favor de Sandri “está su edad y experiencia vaticana” y en su contra que “pertenece a la vieja guardia”, aunque “podría llegar a ocupar un alto cargo luego de la elección” del sucesor de Ratzinger.
Sus estudios filosóficos los cursó en el Seminario Metropolitano de Buenos Aires y los teológicos en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, donde se licenció en Teología Sagrada.