El Papa Francisco afirmó ayer que quiere "una Iglesia pobre, y para los pobres", en un encuentro con miles de periodistas de todo el mundo en el Vaticano, donde volvió a seducir con su sencillez y su sentido del humor.
El Papa Francisco afirmó ayer que quiere "una Iglesia pobre, y para los pobres", en un encuentro con miles de periodistas de todo el mundo en el Vaticano, donde volvió a seducir con su sencillez y su sentido del humor.
"¡Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!", confesó casi espontáneamente el Pontífice argentino mientras explicaba la elección de su nombre, inspirado en San Francisco de Asís, "el hombre de la pobreza, el hombre de la paz".
Una atronadora ovación recibió estas palabras de Francisco, el austero jesuita que en apenas cuatro días con su naturalidad ha suscitado esperanzas de cambio en una institución desacreditada, abogando por una Iglesia más sencilla, más colegiada y cercana a los desheredados del planeta.
El primer Papa latinoamericano de la historia contó que el nombre le fue inspirado por su "amigo" el cardenal brasileño Claudio Hummes, arzobispo emérito de San Pablo, quien se sentó a su lado durante el cónclave.
"Cuando la cosa se estaba poniendo un poco peligrosa, él me consolaba, y cuando los votos alcanzaron dos tercios y llegó el aplauso, me abrazó, me besó y me dijo: ?No te olvides de los pobres'", confesó con emoción revelando inesperadamente detalles de ese ritual secreto.
Contó que eso le llevó a optar por Francisco en lugar de otras sugerencias como Adriano (VI), considerado "un verdadero reformador" o Clemente, para "vengarse de Clemente XIV, que abolió la Compañía de Jesús".
A los periodistas y sus familiares, entre los cuales había muchos niños, explicó que la Iglesia, sacudida por escándalos, problemas en la curia y la sorprendente dimisión de Benedicto XVI, no tiene "una naturaleza política, sino espiritual".
Dirigiéndose directamente a su auditorio, les agradeció por su labor en las semanas transcurridas desde el inesperado anuncio de la renuncia de Benedicto XVI. "¿Han trabajado mucho, eh?", bromeó.
Al final de charla informal, impartió una original bendición silenciosa sin hacer la señal de la cruz, tras haber señalado en español que lo hacía por respeto "a la conciencia de cada uno".
Antes de retirarse, recibió uno a uno a un centenar de periodistas elegidos por sorteo.
El Papa, que rezará hoy su primer Ángelus desde la ventana de su departamento que da a la plaza de San Pedro, no tenía ningún otro acto programado para la jornada de ayer, pero su agenda de la próxima semana está bastante cargada. Roma espera que lleguen un millón de personas a la ciudad para asistir a la ceremonia de hoy, que tendrá lugar dentro de la basílica de San Pedro y podrá ser seguida a través de pantallas gigantes en la explanada Vaticana, donde ya se pueden encontrar souvenirs de Francisco.
Con tanto ajetreo, el pontífice ha preferido "reservarse cierto tiempo" antes de tomar una decisión con respecto a la composición de la Curia Romana, el gobierno de la Iglesia, a menudo criticado por su opacidad y su centralismo, según anunció el Vaticano. Por eso confirmó ayer "provisionalmente" a los responsables de todos los dicasterios (ministerios)", precisó en un comunicado.
La reforma de la Curia, que fue abordada durante las congregaciones previas al Cónclave, es una exigencia de numerosos miembros de la jerarquía de la Iglesia, en particular de los que viven más lejos de Roma.
Se necesita "una reforma estructural, y comienza por elegir al personal adecuado a las orientaciones de una Iglesia que el Papa desea, que sea una Iglesia misionera, de más diálogo", comentó el cardenal Hummes en una entrevista publicada ayer en Brasil.