31 de julio de 2013 - 23:56

El Papa echó a dos arzobispos por la quiebra de una diócesis

Francisco aceptó la renuncia forzosa de dos prelados eslovenos por realizar "inversiones riesgosas", con las que el Vaticano perdió cerca de 800 millones de euros.

El Papa Francisco aceptó ayer las dimisiones de dos arzobispos eslovenos, el de Liubliana, Anton Stres -la mayor autoridad eclesiástica católica del país- y el de Maribor, Marjan Turnsek, supuestamente en relación con la quiebra financiera de cerca 800 millones de euros de la diócesis de Maribor en 2011.

La oficina de prensa del Vaticano sólo informó que Francisco aceptó la dimisión de ambos arzobispos "en conformidad con el artículo 401/2 del Código de Derecho Canónico", por el que "se ruega encarecidamente" a los obispos diocesanos que presenten su renuncia "por causas graves".

Las dimisiones parecen estar vinculadas con la quiebra financiera que se descubrió en 2007, cuando se supo que la diócesis de Maribor había acumulado hasta 800 millones de euros en deudas por inversiones económicas muy arriesgadas.

En febrero de 2011, Benedicto XVI había ya cesado al arzobispo de Maribor, Franc Kramberger, considerado el mayor culpable del gigantesco agujero, y lo había sustituido por el actual, Marjan Turnsek, que era entonces obispo coadjutor de Maribor.

También se descubrió que el entonces arzobispo de Liubliana, Alojz Uran, que dimitió en 2009 por motivos de salud, fue corresponsable de la bancarrota de la diócesis de Maribor. En enero de 2010 Anton Stres fue nombrado arzobispo de Liubliana.

En su momento, el semanario italiano L' Espresso habló de que se trataba del peor desastre financiero de la historia de la Iglesia, de un "agujero monstruoso", equivalente al 2% de todo el PBI esloveno y tres veces superior a las entradas registradas en el último balance del Vaticano.

El Papa Francisco, ya instalado desde hace tres días en Roma tras su paso por la multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud en Río, eligió nuevamente ayer dirigir un mensaje a la juventud pidiéndole "arriesgar todo por los grandes ideales".

En la cuenta de la red social Twitter @pontifex_es, Francisco escribió ayer: "Queridos jóvenes, vale la pena apostar por Cristo y por su Evangelio, arriesgar todo por los grandes ideales. #Rio2013 #JMJ.

Ayer fue una jornada de celebración para la Iglesia, ya que fue el día en que se recordó a San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden de los Jesuitas. A estos religiosos, en una misa celebrada en la romana Chiesa del Gesù -donde descansan los restos de San Ignacio- Francisco exhortó a poner a Cristo en el centro de sus vidas, dejando de lado a ellos mismos.

La misa fue oficiada en presencia de unos 270 sacerdotes jesuitas además de otras decenas de colaboradores y dependientes de las estructuras de la orden religiosa.

Bergoglio, al concluir la celebración, abandonó la iglesia saludando a una multitud que lo esperaba a la salida. La gente lo saludó mientras algunos presentes le cantaban en español: "Papa, te queremos".

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