26 de abril de 2014 - 01:00

Los países occidentales amenazan a Rusia con más sanciones

Exigen al gobierno de Putin que no haga "declaraciones provocadoras" o realice "maniobras intimidatorias" hacia Ucrania.

Las potencias occidentales amenazaron ayer a Rusia con nuevas sanciones mientras que Kiev acusó a Moscú de querer desencadenar una "tercera guerra mundial", al apoyar a la insurrección separatista en el este de Ucrania, donde la tensión sigue aumentando.

En el terreno, trece observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) fueron capturados por separatistas pro rusos en el este de Ucrania, según anunció la ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen.

Por otra parte, aviones rusos violaron el espacio aéreo de Ucrania varias veces en las pasadas 24 horas, dijo un portavoz del Pentágono, en lo que constituye una señal del creciente enfrentamiento entre Moscú y Kiev.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, intentó coordinar una conversación telefónica con su par ruso para discutir sobre la crisis, pero Moscú no respondió al pedido.

"No disponemos de mucho tiempo para detener esta locura", había declarado el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, durante una conferencia de prensa en Túnez junto a su homólogo francés, Laurent Fabius.

Los presidentes estadounidense, Barack Obama, y francés, François Hollande, así como los jefes de gobierno británico, David Cameron, italiano, Matteo Renzi, y alemán, Angela Merkel, hablaron durante una conversación telefónica de la posibilidad de decretar nuevas sanciones contra Rusia.

Los dirigentes exigieron que el gobierno de Moscú se abstenga de realizar "declaraciones provocadoras o maniobras de intimidación", señaló la presidencia francesa. La Casa Blanca insistió sobre la necesidad de trabajar "juntos a través del G7 y de la Unión Europea para imponer sanciones a Rusia".

Ya nada parece detener el enfrentamiento entre Moscú y Occidente, mientras que la tensión aumenta en el este de Ucrania entre el gobierno central y separatistas. Un helicóptero del ejército ucraniano fue alcanzado por un cohete cuando se posaba en el aeródromo de Kramatorsk y el piloto resultó herido, según anunciaron las autoridades ucranianas.

A unos kilómetros de allí, el bastión pro ruso de Slaviansk está parcialmente asediado tras el breve pero mortífero asalto lanzado por tanques del ejército ucraniano. Un periodista de la agencia AFP vio a soldados fuertemente armados montando un puesto de control a 30 kilómetros de la ciudad, mientras que según testigos otros tanques se dirigían al oeste.

El presidente interino de Ucrania, Olexandre Turchinov, indicó haber instaurado "un bloqueo" de Slaviansk para impedir que los pro rusos envíen refuerzos. Sin embargo, el gobierno asegura que no lanzará un nuevo asalto, que podría causar víctimas civiles.

"No entregaremos la ciudad", respondió el líder de los insurgentes de Slaviansk, Viatcheslav Ponomarev. "Estamos dispuestos a defenderla".

Rusia, por su parte, instó a las autoridades de Kiev a cesar "toda acción militar" en el este de Ucrania y a "retirar sus tropas".

Reunión de la UE

En conversación con el presidente ruso Vladimir Putin, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, expresó ayer su "gran preocupación" por la situación en Ucrania.

Merkel anunció posteriormente una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea "lo antes posible" para estudiar nuevas sanciones contra Rusia por su responsabilidad en la crisis ucraniana.

Por el momento, Estados Unidos y Europa han tomado únicamente sanciones contra altos responsables rusos, pero el temor de que las potencias occidentales tomen medidas contra la economía rusa ha provocado una importante fuga de capitales.

El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, respondió acusando a Occidente de querer apoderarse de Ucrania a favor de "sus ambiciones geopolíticas y no de los intereses del pueblo ucraniano".

En Kiev, las autoridades de transición pro occidentales pidieron la ayuda de la comunidad internacional frente a Moscú, a la que acusa de apoyar activamente a los rebeldes. "Rusia quiere desencadenar una tercera guerra mundial", acusó el primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk.

"El apoyo de Rusia a los terroristas en Ucrania constituye un crimen internacional. Pedimos a la comunidad internacional que se una contra la agresión rusa", proclamó.

Los incidentes se multiplican al sureste de Ucrania. En Lugansk, donde los separatistas ocupan la sede de los servicios de seguridad, desconocidos lanzaron explosivos contra la fiscalía durante la noche, según la policía.

El ministro del Interior señaló también que una granada fue lanzada contra una barricada de partidarios de Kiev en Odesa, dejando siete heridos, entre ellos un policía.

Moscú, que amenazó con una intervención militar para defender sus intereses y los de la población de origen ruso en la región, lanzó maniobras militares, con participación de su aviación, a lo largo de su frontera con Ucrania.

El presidente Putin advirtió que las operaciones de Kiev contra los separatistas pro rusos tendrían "consecuencias". Las autoridades ucranianas pro-occidentales estiman que Rusia prepara una invasión o que quiere desestabilizar la situación política de Ucrania antes de la presidencial anticipada del 25 de mayo.

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