Madrid. En medio de la escalada de tensión con Londres, Madrid amenaza con sancionar el aprovisionamiento de petróleo de las embarcaciones en el puerto del enclave británico de Gibraltar, una práctica denunciada desde hace años por grupos ecologistas.
Con cerca de 100.000 barcos por año, “el estrecho de Gibraltar es el segundo paso más importante de buques del mundo, detrás del canal de la Mancha”, señaló Antonio Muñoz, portavoz de la asociación Ecologistas en Acción en la zona de Gibraltar. Pero esta región también “se ha convertido en la gasolinera entre el Atlántico y el Mediterráneo”, lamentó.
“Gibraltar es uno de los puertos más importantes del Mediterráneo en términos de ‘bunkering’”, presume en su web la autoridad portuaria local en referencia al término inglés para definir el aprovisionamiento de combustible de buques en el mar.
La autoridad portuaria reivindica que “4,2 millones de toneladas de combustible se entregaron en 2011, contra sólo 840.000 toneladas en 1990”, y asegura que “el ‘bunkering’ es actualmente la principal actividad del puerto de Gibraltar”.
Sin embargo, esta práctica se encuentra en el punto de mira del gobierno español: El pasado diciembre “aprobamos una zona de especial conservación medioambiental de acuerdo con la normativa comunitaria, que cubre las aguas de Gibraltar, en la que está prohibido el “bunkering”, es decir, el suministro mediante gasolineras flotantes fondeadas permanentemente”, explicó el ministro de Medio Ambiente español, Miguel Arias Cañete. Además, prometió “endurecer” las sanciones en este campo.
La respuesta del gobierno de Gibraltar, que reivindica su soberanía sobre las aguas que rodean el enclave, no se hizo esperar. “El gobierno español sabe que no tiene jurisdicción para regular las operaciones de ‘bunkering’ dentro de los límites territoriales de las aguas británicas de Gibraltar”, contestó en un comunicado.
Gibraltar “no tolerará ninguna tentativa de interferir en las operaciones legales de ‘bunkering’”, advirtió.
Entre los grupos ecologistas, la amenaza del gobierno español se recibe con escepticismo.
“No sabemos si lo hace para conservar el medio ambiente o por una cuestión meramente política” con tal de perjudicar al enclave, duda Antonio Muñoz.
De hecho, estas mismas actividades también se llevan a cabo en las aguas españolas del vecino puerto de Algeciras y en la orilla opuesta del estrecho, en el enclave español de Ceuta.