Osvaldo Fernández: “Con los precios actuales, las cuentas cierran para la ganadería mendocina”

El empresario ganadero y Director de la Cámara de San Rafael, asegura que los productores locales tienen demanda asegurada en la provincia. Afirma que para seguir creciendo se necesita financiamiento “a medida” para el sector.

Es productor ganadero en San Rafael, la zona de producción de carne vacuna bajo riego por excelencia, en la provincia de Mendoza.
Hace recría más terminación en una finca situada en el paraje Resolana, del distrito Cuadro Nacional.

Como conocedor del negocio, y director de la Cámara departamental de Comercio, Industria y Agropecuaria, Osvaldo Fernández analiza la coyuntura y la proyección de la actividad.

-¿Cuál es el estado de situación de la ganadería bovina en Mendoza?

-Aunque el contexto no es el mejor para la producción primaria de las economías regionales, el negocio ganadero está definido por parámetros nacionales, fundamentalmente el precio, y con los precios actuales las cuentas cierran. Para la cría, particularmente, que en Mendoza se ha venido recuperando y hoy pasa por un buen momento. Está con precio y con pasto.

Estos dos últimos años ha llovido bien y hay mucha producción de pasto. Esto, acompañado de un contexto nacional de falta de terneros, ha mejorado mucho su situación

Tiene problemas estructurales por resolver, como la falta de caminos, falta de agua y su distribución, pero la coyuntura es positiva. En nuestro caso, como recriadores o engordadores, somos un segmento más o menos estable, con una renta acotada. Ahora, podemos compensar en parte, el precio firme del ternero que tenemos que salir a comprar, con el bajo costo del maíz.

-¿Cómo se refleja en este negocio la evolución que pueda tener el rodeo nacional?

-Cuando los terneros que oferta el rodeo nacional están muy ajustados a la demanda, hay una puja por los terneros producidos, lo cual impacta directamente en el eslabón de cría; y los segmentos medios, que somos nosotros (recriadores o engordadores), tenemos una renta más o menos fija.

En el otro extremo está la góndola, que con la demanda define precio. Creo que el mejor momento lo van a seguir teniendo los criadores durante los próximos 2 o 3 años. Nosotros, como engordadores, si bien tenemos un mercado muy demandante, con 400.000 cabezas que consume Mendoza anualmente y producimos 40.000, tenemos una demanda asegurada.

Pero como no somos formadores de precios, sino que somos tomadores; nuestro precio depende de lo que pase con el ciclo ganadero a nivel nacional.

-¿Una eventual suba del maíz puede afectar a la industria?

-Creo que no están dadas las posibilidades de que suba el precio del maíz. El maíz tiene un precio internacional y, hoy en día, el precio no depende de la demanda para alimentación animal ni para consumo humano.

Depende del precio del petróleo, por los volúmenes de maíz que se destinan a la fabricación de biocombustible, y con el precio del petróleo en 60 dólares, no hay peligro que el precio del maíz suba.

Cuando el precio internacional del barril llega a los 95 dólares empieza la competencia con el maíz. Pero hay más petróleo que el que se demanda. Hoy, en el negocio energético, el maíz está en el “banquillo de suplentes”.

-¿Hay alguna de las variables del negocio que esté vinculada a la realidad regional?

-Las variables que componen el costo de un novillo gordo son, básicamente, el ternero y el maíz. Pero hay un tercer elemento que integra el costo, y ese sí es regional, me refiero a la producción de forraje en Mendoza, que resulta cara porque es muy intensiva y eso implica, por definición, mayores costos.

Involucra mucha mano de obra y mucho capital de trabajo. Creo que no se termina de entender que las producciones de Mendoza son distintas a las de la región pampeana y que por esa razón deberían tener regímenes tributarios diferentes, fundamentalmente en lo referido a las cargas sociales, no al salario, y crédito con tasas promocionales para la actividad.

-¿Esta desventaja se refleja también en la producción forrajera?

-¡Claro! Un empleador con una explotación agrícola extensiva, aporta lo mismo por un operario que con una máquina puede sembrar 1.000 hectáreas por año que lo que pagamos nosotros que sembramos 30 hectáreas.

Las cargas asociadas al salario que tenemos por kilo de carne producido llegan a ser hasta cinco veces mayor que la que tiene un productor de carne en la Pampa Húmeda. Eso lo tienen que entender las autoridades. Ese componente del costo es mucho mayor en un kilo de carne producido en Mendoza.

-¿Hay crédito accesible y suficiente para la producción de carne bajo riego?

-Para este negocio, la financiación es fundamental. Hay que ponerle plata permanentemente. Mendoza necesita una línea de crédito como un traje a medida, para el productor ganadero bajo riego.

El Fondo para la Trasformación tiene líneas, pero habría que abastecerlo con más dinero. Además, hay limitantes porque no se puede obtener más de 1 millón de pesos por CUIT, y hoy eso no es una barbaridad, son tres jaulas de terneros, y no se puede tomar más dinero por los dos años que dura el plazo de devolución.

-¿Cuál es el posible escenario futuro de la actividad?

-El futuro de la ganadería en el Sur de Mendoza es auspicioso. El país está produciendo, anualmente, alrededor de 13 millones de terneros. Eso, en el actual contexto de consumo, alcanza justo para que el consumidor esté pagando el precio que hoy está pagando.

Prácticamente no hay exportación; esto quiere decir que cualquier apertura de los negocios hacia afuera va a impactar directamente en la actividad. Y si esto sigue cerrado, lo único que puede llegar a complicar la actividad es una recesión; pero como viene un cambio de gobierno -independientemente de quién vaya a gobernar-, siempre se genera una expectativa, y cuando hay expectativa hay consumo. De manera que la ganadería, para los próximos 2 o 3 años, no tiene otro destino que crecer.

Mendoza tiene ventajas para producir carne bajo riego

El director de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael, Osvaldo Fernández, remarca dos o tres factores que favorecen la producción de carne bajo riego en Mendoza.

En primer lugar, el hecho de que el negocio ganadero esté definido por lo que ocurra a nivel nacional lo deja al margen de buena parte de los problemas de competitividad que tienen hoy las producciones extra pampeanas.

“Sumado a eso -agrega- tenemos beneficios locales, como los que otorga la Ley 7.074, que subsidia la producción de carne. Esa fue una medida muy acertada en su momento, que  le ha dado una proyección extraordinaria al negocio ganadero”.

Además, “hay que considerar el espacio que le viene dejando la agricultura a la ganadería bajo riego, por la escasa o nula renta del negocio agrícola”.

Advierte que “esto se da particularmente en el Sur de Mendoza, porque el Norte tiene otra realidad desde el punto de vista hídrico y de los suelos, que tienen aptitudes distintas”.

El empresario sureño asegura que, luego de muchos años trabajando en ganadería bajo riego en su zona, las perspectivas han mejorado.

“Hemos llegado a dos o tres conclusiones de relevancia absoluta: antes de ser un ganadero hay que ser un buen agricultor, lograr altas producciones de forraje por hectárea para poder licuar costos, y antes que eso, hay que definir un muy buen manejo del recurso hídrico. A partir de ahí, hay que definir el modelo ganadero”, señaló.

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