La principal coalición de oposición siria en el exilio arremetió ayer contra Estados Unidos, país al que acusa de tratar de someterla para que negocie con el régimen, y condenó la ejecución por parte de los rebeldes de soldados heridos en el norte del país.
A dos días del inicio de una reunión crucial de la oposición en Doha, el Consejo Nacional Sirio (CNS) reaccionó a las declaraciones de la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, que pidió al movimiento que se amplíe para “resistir” a los extremistas islámicos.
Clinton dijo que el CNS no puede seguir siendo “considerado como el dirigente visible de la oposición” y abogó porque se convierta en “una parte de una oposición ampliada” incluyendo a “gente del interior de Siria y a otros”. En respuesta, el CNS recordó que ha pasado de “280 a 420 miembros, de ellos 33% procedentes del movimiento revolucionario, y el 15% mujeres”, y subrayó que hay también una “fuerte representación de los miembros del interior de Siria”.