En medio de la incertidumbre generalizada sobre el escenario electoral para 2027, no sólo el oficialismo se muestra inquieto, sino también que la oposición comienza a mostrar signos de ebullición. Mientras el peronismo parece seguir atado a la discusión nacional y al laberinto que sugiere la condena de Cristina Kirchner (quien pese a tener el liderazgo mayoritario no puede ser candidata con todo lo que ello implica como factor ordenador nacional), surgen expresiones que no terminan de consolidarse aún como una referencia sólida. La discusión interna se exacerba y los aspirantes se multiplican: Axel Kicillof, Sergio Massa y Sergio Uñac han dado señales de pretender ocupar ese sitial, pero todavía ninguno consigue la venia de CFK, con lo cual el limbo se prolonga, y lo que es peor, hasta desafía la vigencia del dedo de las dos veces presidenta de la Nación.
Una nebulosa que indefectiblemente se traslada a cada rincón del país, como si todavía el efecto del triunfo de Javier Milei resonara en el aturdimiento de la dirigencia justicialista. En Mendoza la realidad no es muy distinta, aunque con particularidades que se repiten desde hace una década, donde el PJ parece haber perdido el rumbo, pero también la potencia de su poder de construcción.
Entre candidatos que todos señalan pero que no admiten su voluntad de encarar el próximo proceso (como Matías Stevanato o el propio Emir Félix), pero también con el celo ideológico fiscalizador de La Cámpora, el peronismo asume la trabazón que -por ejemplo- permite que Flor Destéfanis haya dado un paso al frente capaz de romper la indecisión ajena. Hasta el momento, la intendenta de Santa Rosa es la única que públicamente ha expresado su ambición de encabezar la fórmula para la Gobernación (y ya trabaja para eso, incluso tomando partido en la interna nacional bajo el ala del kicillofismo).
Un panorama complejo que días atrás sufrió un sacudón externo capaz de alterar la modorra.
Brote verde
El lanzamiento del libro “Gobierno verde, bases para un nuevo pacto ecosocial de Mendoza”, del exlegislador del Partido Verde (PV) Emanuel Fugazzotto concretado en la Universidad Juan Agustín Maza, podría haber pasado como un acto más de posicionamiento de quien también asume que aspira a suceder a Alfredo Cornejo. Sin embargo, luego de detallar los ejes de lo que pretende ser una propuesta electoral, el joven dirigente no anduvo con medias tintas y aseguró públicamente que pretende ser el articulador de “un gran frente político para oponerse a Cornejo y Milei”, y que en esa construcción tanto su partido como el peronismo debían necesariamente confluir. Una apuesta suficientemente ambiciosa, pero también lógica, que sorprende más por el convocante que por el convocado, pues todo indicaría que debería ser al revés; pero esa sola inversión de los roles da cuenta del estado de inercia que atraviesa el PJ.
Sin embargo, lo que más crédito dio a la versión de un armado conjunto fue la presencia en la presentación de Carlos Ciurca, uno de los principales dirigentes del peronismo y quien desde su salida de la vicegobernación tras secundar a Francisco “Paco” Pérez en la fórmula, asumió la difícil tarea del armado político, tanto interno como externo, lo que le ha costado no pocos cuestionamientos y hasta peleas con sectores y compañeros.
No fue el único peronista, también acompañó un exlegislador, Gustavo Valls (ligado al sector de los Félix, el otro polo de poder interno del partido). Una foto que se completó con la actual senadora Flavia Manoni, vinculada al cordobesismo de Juan Schiaretti y Martín Llaryora.
Expectativa e ilusión
Lo cierto es que desde quienes tienen hoy la responsabilidad de trazar la estrategia partidaria no niegan las conversaciones con los verdes “desde hace un tiempo” y ratifican que apuntan a aglutinar a todos aquellos que tengan “diferencias insalvables con Milei”, donde incluyen también a Libres del Sur, exaliados de Cornejo.
Sin embargo, entienden que cometerían un error si ese futuro frente no presenta una propuesta más bien de “centro”, y que sea “acorde con el paladar mendocino”. Una manera de decir que apuntará a despojarse de la pelea nacional para no asumir el discurso de La Cámpora y el kirchnerismo, muy refractario al mileísmo en una provincia que respaldó fuertemente al presidente tanto en 2023 como en las legislativas del año pasado.
En esa construcción de un escenario ideal, los estrategas peronistas imaginan un perfil como el de Stevanato, ya que este podría ser capaz de terciar en una eventual ruptura entre Cornejo y Luis Petri que allanaría la posibilidad de un triunfo.
Algo de eso podrá perfilarse el 14 de noviembre cuando una especie de cónclave provincial presentará en sociedad sus “ideas para Mendoza” en una jornada de trabajo cuyo cierre estará a cargo del maipucino. No será un lanzamiento, pero sí el puntapié de su “gradual” exposición.
Sus impulsores imaginan una narrativa donde “el PJ no se haga cargo de lo que no se tiene que hacer cargo”, en alusión a las denuncias de corrupción y las causas judiciales que han complicado a sus principales referentes nacionales. Pero sí que plantee un proyecto de futuro, con nuevos dirigentes y hasta actores por fuera de la política como es el caso de la fiscal Claudia Ríos, quien -aseguran- tiene buenos resultados en las mediciones.
En síntesis, un esquema frentista, de centro, “moderado hasta que duela”, para que los mendocinos "nos vuelvan a ver como una opción". Esa parece ser la fórmula de un peronismo que da incipientes señales de maduración y no quiere quedar expuesto a las severas heladas que frustraron intentos similares.
* El autor es periodista y profesor universitario.