23 de septiembre de 2026 - 00:00

Lo estuvimos conversando

Nuestra región no puede continuar siendo solamente un territorio que produce y espera, debemos transformarla mediante una plataforma capaz de conectar su producción, su conocimiento, sus empresas y sus oportunidades con el mundo. Y si, de esto conversamos hace tres décadas atrás, cuando lanzamos Trade Point Mendoza y creamos la primera red, la primera plataforma de comercio electrónico latinoamericana, TPMnet era salir de nuestro primitivo ecosistema local y saltar a las redes de la nueva economía global. PIE, la Plataforma de Integración Estratégica, es la mirada que proponemos hoy y no se trata de abandonar lo que somos, se trata de utilizar nuestra identidad para integrarnos mejor.

    Hoy nos enseñan, que nunca hay que decir “te lo dije”; es preferible decir: “Lo estuvimos conversando”. Y esto lo referimos por lo que está sucediendo actualmente.

    En nuestro presente y en muchos casos, del mismo modo y con las mismas herramientas conceptuales, se sigue pensando y actuando como hace treinta años. Lo advertimos desde entonces, lo reiteramos cientos de veces. El mundo cambió.

    Claro que hace treinta años el mundo avanzaba a pasos. Hoy corre. Y mientras algunos todavía intentan alcanzar el presente, otros ya están construyendo el futuro.

    El mundo cambió y nosotros, nos guste o no, para construir y colaborar con ello, también debemos hacerlo.

    Asiduamente escribimos sobre los mercados globales, la internacionalización, la tecnología y las nuevas arquitecturas de la economía.

    No se puede pretender competitividad internacional con una mirada exclusivamente local. Tampoco se puede administrar el futuro con instrumentos diseñados para resolver los problemas del pasado.

    Durante décadas, internacionalizar significó viajar, participar en misiones comerciales, organizar showrooms, asistir a ferias y generar contactos cara a cara. Todo eso sigue teniendo valor, pero el mundo cambió.

    Y la pregunta ya no es si el mundo cambió. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más vamos a demorar en actuar en consecuencia?

    De lo analógico a lo digital a lo cuántico

    Durante años insistimos en que la digitalización, la inteligencia artificial, la identidad digital empresarial y las redes globales de comercialización estaban transformando la forma de producir, comerciar, invertir y vincularse.

    Estamos ingresando en una etapa en la que las tecnologías cuánticas, la inteligencia artificial avanzada, la criptografía poscuántica, la computación de nueva generación y la convergencia entre datos, identidad y confianza pueden modificar profundamente la arquitectura de la economía global y de nuestras vidas.

    No se trata de reemplazar lo digital por lo cuántico como si una etapa terminara de un día para otro. Se trata de comprender que lo cuántico comienza a desafiar los límites de lo que hoy entendemos por capacidad de procesamiento, seguridad, optimización y conocimiento.

    Y quienes todavía no han incorporado plenamente la dimensión digital, difícilmente podrán comprender la magnitud de lo que viene.

    Hace treinta años: el camino ya estaba señalado

    Hace treinta años no hablábamos de inteligencia artificial ni de computación cuántica, hablábamos de comercio electrónico, de facilitación del comercio, de redes globales y de identidad digital empresarial.

    Y no solamente hablábamos, lo trajimos a Mendoza.

    En 1995 incorporamos el programa Trade Point, una iniciativa de Naciones Unidas para las Pymes, vinculada al comercio electrónico y a la facilitación del comercio internacional.

    En 1997 lanzamos la Red TPMnet, con la visión de integrar a nuestras Pymes a las redes globales de comercialización y fuimos luego cofundadores de la Federación Mundial de Trade Point (WTPF) en Ginebra, que le dio y da continuidad en el presente al programa.

    Y luego incorporamos la Asociatividad Empresarial Internacional - AEI, porque comprendimos que ninguna empresa, ningún territorio y ninguna región podían enfrentar solos la nueva economía global.

    El camino estaba señalado

    Y lo conversamos entonces: Tecnología + Identidad + Confianza + Asociatividad + Redes globales + Internacionalización. Este era y es el camino, no era una moda tecnológica, no era una predicción pasajera.

    Era una visión estratégica sobre hacia dónde se dirigía el comercio y cómo debíamos preparar a nuestras empresas para participar.

    Treinta años después, el mundo nos vuelve a demostrar que aquella mirada no estaba equivocada. Lo que cambió fue la velocidad y lo que cambió fue la dimensión. Lo que cambió fue la profundidad de la transformación tecnológica y la visión geoeconómica del mundo.

    Y ahora, frente a la inteligencia artificial, la nueva generación de tecnologías y el horizonte cuántico, y lo que vendrá en los próximos cinco años, volvemos a encontrarnos con el mismo desafío: construir confianza, identidad y gobernanza para integrarnos a las redes de la economía global.

    Por eso hoy les decimos: ¿Se acuerdan que estuvimos conversando de esto?

    Porque mientras algunos recién comienzan a descubrir la necesidad de integrar tecnología, identidad y cooperación, nosotros llevamos tres décadas insistiendo en que ese era el camino. Y seguimos sosteniéndolo.

    No por nostalgia, lo hacemos por convicción y seguimos con nuestras notas en el blog, porque recorrer el mundo nos enseñó que anticiparse no es adivinar el futuro, es comprender sus señales y comenzar a construirlo antes de que sea demasiado tarde.

    El miedo a la inteligencia artificial

    Y hoy, nos encontramos con algunos pensadores del mundo opinando y nos aparece una contradicción que no podemos dejar de señalar. Muchos de quienes durante años demoraron la incorporación de la transformación digital hoy comienzan a mirar con temor a la inteligencia artificial.

    Pero ¿por qué ese miedo?, a que, al futuro o porque la inteligencia artificial no solamente transforma procesos, también expone sus debilidades y resalta la falta de información confiable, la ausencia de identidad digital empresarial, la fragilidad de los sistemas y, fundamentalmente la falta de gobernanza.

    Quien no construyó confianza, ahora teme a la inteligencia artificial; quien no desarrolló una identidad digital verificable, ahora desconfía de la identidad que circula en las redes.

    Quien no estableció reglas claras, responsabilidades y mecanismos de control, ahora teme a una tecnología que puede procesar información, generar conocimiento y tomar decisiones a una velocidad que supera ampliamente las estructuras tradicionales.

    La inteligencia artificial no es el problema, el problema es pretender incorporarla sin haber construido previamente las condiciones que permiten utilizarla con confianza.

    Y esas condiciones, no se resuelven solamente comprando tecnología, se construyen con identidad, transparencia, seguridad, cooperación y gobernanza.

    La gobernanza es el punto central

    Porque sin gobernanza, la tecnología puede acelerar procesos, pero no garantiza dirección, y, sin confianza, la inteligencia artificial puede generar información, pero no garantiza credibilidad.

    Sin identidad digital, las redes pueden conectar empresas, pero no garantizan saber con quién estamos operando, y sin una visión estratégica, ninguna tecnología, por avanzada que sea, puede transformar por sí sola la competitividad de una región.

    Por eso sostenemos que el verdadero desafío no es solamente pasar de lo analógico a lo digital, ni de lo digital a lo cuántico. Es pasar de una cultura de la improvisación a una cultura de la confianza, la identidad y la gobernanza.

    Porque quienes no construyen gobernanza para el presente, difícilmente estarán preparados para gobernar el futuro.

    Desde hace más de tres décadas lo reiteramos, la única estrategia válida para enfrentar la complejidad del mundo comercial es integrarnos a redes globales, con nuestra propia identidad empresarial, y otorgar al emprendedor y al mediano empresario visibilidad, credibilidad y acceso a los mercados internacionales.

    Durante mucho tiempo sostuvimos que nuestras Pymes debían dejar de ser invisibles en el mundo.

    Una empresa que no puede acreditar quién es, qué produce, qué ofrece, cuáles son sus antecedentes y con quién puede operar, enfrenta una barrera importante para su internacionalización.

    Por eso la identidad empresarial dejó de ser un simple dato administrativo y como siempre sostuvimos desde la época de TPMnet, esa identidad, se convirtió en un activo estratégico.

    La identidad digital, la validación documental, los certificados, la trazabilidad, la tecnología blockchain y los sistemas de confianza permiten construir una nueva relación entre empresas, mercados e instituciones.

    El desafío futuro será todavía mayor

    En un mundo donde la inteligencia artificial avanzada, puede generar información, documentos y decisiones a una velocidad sin precedentes, la pregunta será cada vez más importante: ¿Podemos confiar en la identidad de quien está del otro lado?

    La respuesta exige nuevas formas de verificación, autenticidad, seguridad y gobernanza y aquí la frontera de lo digital, nos rebela el horizonte cuántico.

    La evolución de la computación cuántica obliga a pensar desde ahora en la protección de la información, la seguridad de las identidades digitales y la preparación de nuestras infraestructuras para una nueva generación de riesgos y oportunidades.

    No es una cuestión reservada a los grandes centros tecnológicos, todo lo contrario, involucra a nuestras empresas y a la nueva comunidad global de Pymes

    El futuro no será solamente de las empresas más grandes

    Y si, lo reiteramos, porque de eso conversamos hace más de treinta años en Mendoza y por eso trajimos un programa internacional, dado que no alcanza con lo local, el futuro lo debemos construir y será también de las Pymes que logren integrarse inteligentemente a los ecosistemas globales.

    Lamentablemente muchos siguieron actuando igual, porque durante un tiempo pudieron seguir haciendo más de lo mismo. Pero mientras ellos seguían haciendo lo mismo, el mundo avanzaba. Y avanzó tan rápido que hoy ya no tienen escapatoria.

    Lo que antes cambiaba en años, ahora cambia en días y ya no alcanza con seguir haciendo más de lo mismo.

    ¿Se acuerdan que estuvimos conversando de esto?

    De que tenemos la obligación de integrar nuestra región al escenario mundial, comprender el nuevo accionar del comercio y preparar a nuestras empresas para competir en una economía que ya no se organiza exclusivamente alrededor de los territorios.

    Se organiza alrededor de las redes, los datos, la confianza, la tecnología, el conocimiento y la capacidad de conexión, porque la inteligencia artificial ya está modificando los procesos productivos y comerciales y la tecnología cuántica comienza a abrir un nuevo horizonte.

    Y la convergencia entre ambas puede transformar profundamente la forma en que se procesan datos, se optimizan operaciones, se protegen identidades y se toman decisiones. No sabemos exactamente cuándo ni cómo se producirán todas esas transformaciones. Pero sí sabemos que esperar a que estén completamente instaladas para comenzar a prepararnos sería repetir el mismo error.

    PIE: de territorio a plataforma

    Nuestra región no puede continuar siendo solamente un territorio que produce y espera, debemos transformarla mediante una plataforma capaz de conectar su producción, su conocimiento, sus empresas y sus oportunidades con el mundo.

    Y si, de esto conversamos hace tres décadas atrás, cuando lanzamos Trade Point Mendoza y creamos la primera red, la primera plataforma de comercio electrónico latinoamericana, TPMnet era salir de nuestro primitivo ecosistema local y saltar a las redes de la nueva economía global.

    PIE, la Plataforma de Integración Estratégica, es la mirada que proponemos hoy y no se trata de abandonar lo que somos, se trata de utilizar nuestra identidad para integrarnos mejor.

    La proclamación del Pacto para el Futuro de las Naciones Unidas y su Pacto Digital Global expresan la necesidad de aprovechar la tecnología y la inteligencia artificial para promover el desarrollo y la competitividad.

    Por eso insistimos, ponernos en acción, es hoy. No cuentan con tiempo ilimitado.

    El mundo no va a detenerse para esperarnos. Y una sociedad que comprende que el mundo está cambiando, pero decide continuar actuando como en el pasado, también está tomando una decisión, la de permanecer al margen.

    Es tiempo de construir las condiciones para que nuestra región participe de ese cambio. Porque la diferencia entre administrar el presente y construir el futuro no está en las palabras, está en la capacidad de anticiparse, integrarse y actuar.

    Y cuando el futuro llegue, no será suficiente decir: lo estuvimos conversando, habrá que poder demostrar que también estuvimos construyéndolo.

    * El autor es presidente del Club Gourmet de Mendoza. www.ripa.com.ar

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