29 de enero de 2013 - 23:34

Obama defendió su plan de reforma migratoria

El líder dijo que la solución para los 11 millones de indocumentados que hay en el país está cerca. Débil oposición republicana.

El presidente Barack Obama afirmó esperanzado ayer que una reforma migratoria integral está al alcance en Estados Unidos, al presentar un plan que abre una vía hacia la obtención de la ciudadanía para los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país.

"La pregunta ahora es simple: ¿tenemos la determinación como pueblo, como país, como gobierno, para finalmente alcanzar una solución a este tema? Yo creo que sí", dijo Obama durante un discurso en Las Vegas, Nevada.

"Llegó el momento", repitió varias veces Obama, en medio de calurosos aplausos en una escuela en Las Vegas, donde habló por menos de media hora.

Obama saludó como "alentador" un acuerdo marco anunciado el lunes por un grupo de ocho senadores demócratas y republicanos para avanzar en el tema, pero advirtió que si el Congreso no se pone de acuerdo al respecto enviará un proyecto de ley para que sea votado de inmediato por el Legislativo.

"En este momento, parece que hay un genuino deseo de solucionar pronto el problema y eso es muy alentador", dijo.

Asimismo, prevé reforzar la frontera con México (aunque según Obama ya es más segura que nunca), mayores restricciones a las empresas para contratar indocumentados y más visas para estudiantes de excelente desempeño.

Obama, quien prometió al comenzar su segundo mandato trabajar por esta reforma, predijo que el debate sobre este espinoso tema se volverá "más emotivo" y agitado a medida que se avance hacia un acuerdo. "Éste no es un debate solamente sobre políticas; es sobre personas, hombres y mujeres, jóvenes", dijo Obama, al ejemplificar con el caso de Alan Alemán, un joven mexicano que ingresó sin papeles al país a temprana a edad, y gracias a una medida de su gobierno para diferir su deportación, asiste a la universidad.

La oposición de los conservadores a una reforma migratoria parece haberse diluido un poco en las últimas semanas, tras las elecciones de noviembre, cuando Obama recibió un 71% del voto hispano, frente a Mitt Romney, que abogaba por una "autoexpulsión" de los inmigrantes sin papeles.

Una de las principales diferencias entre la propuesta de Obama y la de los ocho senadores es que estos últimos supeditan la concesión de la ciudadanía a los indocumentados al reforzamiento de la seguridad en la frontera, un punto de honor para los republicanos.

"Tenemos que estar de acuerdo en que: la seguridad fronteriza y hacer cumplir las leyes, es de particular importancia para garantizar que no repitamos los errores de la reforma migratoria de 1986", dijo el senador republicano John McCain, uno de los integrantes del grupo, en una primera reacción al discurso de Obama.

LAS MAS LEIDAS