Una multitud protagonizó ayer disturbios que dejaron 27 muertos en una ciudad portuaria de Egipto tras la sentencia de muerte que un juez dictó a 21 aficionados al fútbol implicados en hechos de violencia en los que decenas de personas perdieron la vida al término de un partido en 2012.
La agitación, protagonizada principalmente por parientes de los procesados y residentes de Puerto Said, se suma a la ola de violencia que ha dejado en los últimos dos días un total de 38 muertos, entre ellos 11 durante un enfrentamiento ocurrido el viernes entre policías y manifestantes, al cumplirse el segundo aniversario de la revuelta que devino en el derrocamiento de Hosni Mubarak.
Los hechos de violencia en Puerto Said siguieron a la sentencia de muerte que un juez dictó a 21 personas en relación con una pelea ocurrida el 1 de febrero de 2012 en la que perdieron la vida 74 aficionados del equipo Al-Ahly, de El Cairo. En Egipto las ejecuciones normalmente se efectúan mediante la horca.
Todos los acusados -que no estuvieron presentes el sábado en la sala de la corte por razones de seguridad- pueden apelar el veredicto.
El juez Sobhi Abdel-Maguid no leyó los fundamentos de la sentencia, sólo pronunció los veredictos de 21 de los 73 acusados. Algunos de los procesados afrontaban cargos de homicidio y otros de ayudar a los agresores.
Aficionados radicales al fútbol de ambos equipos, conocidos como ultras, responsabilizan parcialmente a la policía de los hechos de violencia en aquella ocasión, los peores ocurridos en 15 años en este deporte a nivel mundial. Esos aficionados afirman que las autoridades del partido no hicieron nada para detener el derramamiento de sangre y las numerosas muertes.