24 de septiembre de 2014 - 00:00

Nuevo frente: EEUU bombardea Siria

Por primera vez desde el inicio de la guerra civil siria, fuerzas extranjeras incursionan en ese territorio para atacar a los yihadistas, los que a su vez luchan contra el gobierno de Al Assad. Cinco países árabes se sumaron a la ofensiva liderada por Est

Estados Unidos y una alianza de países árabes atacaron ayer por primera vez al grupo Estado Islámico (EI) en Siria, abriendo un nuevo frente de combate contra esa organización yihadista que ya está siendo bombardeada en Irak. Se trata del primer ataque de fuerzas extranjeras en Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011, y el presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó que su país hará "todo los que sea necesario” para derrotar al EI.

“La fuerza” de la coalición antiyihadista “demuestra claramente al mundo que no se trata simplemente del combate de Estados Unidos”, destacó Obama durante un corto discurso. Al mismo tiempo que se desarrollaba la operación, un grupo yihadista en Argelia, vinculado al EI, amenazó con degollar a un francés que secuestraron si Francia no cesa sus ataques en Irak.

Los bombardeos en Siria tuvieron “mucho éxito” según el Pentágono y causaron la muerte de al menos 120 yihadistas, 70 del Estado Islámico y 50 de Al Qaeda, y 300 heridos, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Navíos estadounidenses lanzaron 47 misiles Tomahawk, y se utilizaron cazabombarderos, drones y bombarderos que operan en el Mar Rojo y el Golfo, informó el Pentágono.

El cazabombardero furtivo F-22 "Raptor", el más sofisticado del arsenal aéreo estadounidense, fue utilizado por primera vez.
Cinco países de la región contribuyeron al ataque: Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania.

Turquía, que hasta ahora había manifestado que no iba a participar en las operaciones, afirmó que podría prestar apoyo logístico, en declaraciones del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Al mismo tiempo, Estados Unidos también atacó posiciones del grupo Jorasan, afiliado a Al Nosra, la rama siria de Al Qaeda, en el oeste de la provincia de Alepo.

El presidente sirio, Bashar al Assad, dijo por su parte que apoya “cualquier esfuerzo internacional” para combatir a los yihadistas.

Esos ataques, sin embargo, deben tener en cuenta “el respeto de la soberanía nacional” y deben hacerse “en conformidad con la legislación internacional”, advirtió su gobierno en un comunicado.

Estados Unidos considera ilegítimo al gobierno sirio y aseguró que no le avisó del ataque. Washington apoya a las fuerzas moderadas de la rebelión.

Los bombardeos apuntaron a sitios de entrenamiento, centros de comando, bases, depósitos y vehículos armados en las regiones de Raqa (norte), epicentro del poder de EI, de Deir Ezzor (noreste), de Hassaka (noreste) y Bukamal (norte).

La oposición moderada siria apoyó los ataques. “La comunidad internacional se ha unido a nuestra lucha contra el Estado Islámico en Irak y Levante en Siria”, dijo el presidente de la Coalición Nacional Siria (CNS), Hadi al Bahra, mencionando al grupo con su nombre anterior.

El EI desarrolla en los últimos días una ofensiva para apoderarse de la ciudad estratégica de Ain al Arab (Kobane, en kurdo), en la región kurda de Siria. En los últimos días, el EI tomó el control de 60 localidades cerca de esa ciudad, provocando el éxodo de más de 130.000 kurdos sirios hacia Turquía, según Ankara.

En la víspera de los ataques, el EI había lanzado un llamado a los musulmanes a matar “sea como sea” a ciudadanos de los países que integran la coalición internacional contra el yihadismo, en particular EEUU y Francia.

Pocas horas después de este anuncio, un grupo yihadista argelino vinculado al EI reivindicó en un video el secuestro de un excursionista francés en Argelia, Hervé Pierre Gourdel.

Los misiles no bastarían para vencer a los rebeldes

En sus bastiones en Siria, los extremistas del EI se mudaron desde hace días a edificios de departamentos antes que EEUU y sus aliados comenzaran a atacarlos ayer antes del amanecer, dicen activistas, una señal de las dificultades de tratar de destruir al grupo desde el aire.

Romper el control de los extremistas sobre las ciudades que han capturado tanto en Irak como en Siria será complicado, porque el grupo puede mezclarse fácilmente con la población civil.

En la ciudad iraquí de Mosul, los extremistas tienen suficiente apoyo entre la población, predominantemente suní, que han reducido la presencia de sus combatientes en las calles sin aparentemente preocuparse por perder el poder en la zona.

Otro problema es que no hay fuerzas aliadas de infantería listas para tomar el control del territorio si los extremistas se retiran bajo presión de los bombardeos.

Ese es particularmente el caso en Siria, donde los rebeldes opuestos al EI han sido expulsados casi completamente de las zonas que éste controla.

Hasta ahora, los bombardeos no han tocado grandes áreas urbanas como Mosul, Faluya y Tikrit, donde romper el control de los extremistas es más difícil y el riesgo de víctimas civiles mayor.

En una demostración de confianza y alarde de invulnerabilidad, extremistas del Estado Islámico llevaron en recorrido en camionetas a 30 soldados iraquíes capturados por las calles de Faluya ayer, pocas horas después de los ataques de la coalición en Siria.

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