Las autoridades de Nueva York estaban listas ayer para enfrentar los efectos del paso del huracán Sandy desde hoy por la noche, aunque no han ordenado evacuaciones como ocurrió el año pasado con el paso de Irene y esperan que la ciudad vuelva a salir ilesa.
"La tormenta va a empezar a hacerse sentir tarde el domingo y hacia la madrugada del lunes. Es una tormenta peligrosa, pero creo que vamos a estar bien", dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en referencia a Sandy, que ya soplaba en las costas del este de Estados Unidos tras dejar 59 muertos en el Caribe en los últimos días.
"La trayectoria dice que va a tocar tierra un poco al sur de nosotros, en el área de Mayland o Delaware", continuó Bloomberg, agregando que no había ordenado una evacuación de zonas costeras como ocurrió el año pasado ante la llegada de Irene.
En agosto de 2011 Nueva York había escapado casi ilesa de Irene, que se había degradado a tormenta tropical en sus puertas luego de que la alcaldía hubiese obligado a 370.000 personas a abandonar sus hogares en forma preventiva en el sur de Manhattan.
"No hemos ordenado ninguna evacuación por el momento en ninguna parte de la ciudad. Será menos peligrosa que Irene, pero, no se equivoquen, habrá mucha agua. Estamos trabajando para asegurar que no importa cómo o cuándo llegue la tormenta, la ciudad esté bien preparada y los ciudadanos seguros", señaló.
Sandy se había debilitado a tormenta tropical la madrugada de ayer sábado, pero incrementó luego sus vientos máximos sostenidos de 110 km/h a 120 km/h para devenir huracán categoría uno en la escala de cinco niveles Saffir Simpson.
Bloomberg afirmó ayer que habló con el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, para garantizar un correcto trabajo coordinado de todas las agencias gubernamentales.
El viernes, Cuomo declaró el "estado de emergencia" y Bloomberg adelantó que ya se estaban preparando refugios con provisiones en caso de que fuese necesario decidir evacuaciones por el huracán.
Ayer no se veía en los supermercados largas colas como un año atrás antes de la llegada de Irene, aunque las estanterías con provisiones básicas como agua se vaciaban con rapidez y debían ser repuestas de manera constante.
"La verdad es que no sé qué pensar esta vez, pero por las dudas estoy comprando cosas básicas como agua, velas, pilas y algunos alimentos no perecederos", dijo Sandra Martínez, de 35 años y empleada doméstica de origen puertorriqueño, en un supermercado de Union Square, en el sur de Manhattan. "Creo que la alcaldía hace bien en tomar todas las precauciones posibles porque si el huracán llega en serio puede ser catastrófico", agregó la mujer.
La Autoridad de Transporte Público metropolitano (MTA, según sus siglas en inglés) indicó que hoy a las 19 locales podrían comenzar a suspenderse los servicios de subterráneo y autobús. La MTA tiene com regla detener sus servicios cuando los vientos superan los 62 km por hora (39 millas por hora).
Los responsables de parques nacionales y monumentos como la Estatua de la Libertad, que el domingo tenía previsto reabrir al público su corona tras un trabajo de trabajos de renovación, podían anunciar en cualquier momento el cierre de esos lugares.
"Estamos siguiendo muy atentamente la tormenta. A medida que avancemos y tengamos más información tomaremos una decisión", señaló Mindi Rambo, responsable de prensa de la administración de la Estatua de la Libertad, cuya corona tiene entradas agostadas a partir del domingo por un mes.
Todos los trabajos de mantenimiento y construcción en viviendas y edificios quedaban detenidos a partir de ayer por la noche.