El Papa Francisco, el nombre con el cual ejercerá su pontificado el argentino Jorge Bergoglio, está inspirado ante todo en San Francisco de Asís, el santo de los pobres por excelencia, que hace siete siglos se enfrentó al poder de la Iglesia opulenta.
"Es ante todo un homenaje a San Francisco de Asís, el Papa de los pobres y los humildes", explicó el vaticanista Bruno Bartoloni.
Cuentan que el mismo papa latinoamericano confesó al arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, que escogió su nombre en honor del santo italiano (1182-1226), fundador de la Orden Franciscana, que en momentos de gran opulencia de la Iglesia, optó por dar ejemplo y vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios a pesar de ser hijo de un rico comerciante.
"Todos sabemos que el santo de Asís se entregó a los pobres y a los humildes", comentó el cardenal Dolan.
Para muchos expertos e historiadores, la elección del nombre resulta de hecho el programa de su papado y una invitación a la Iglesia a salir de sus lujosos palacios y emprender una profunda renovación.
"La pobreza será la clave de interpretación de su misión en la Iglesia", escribió Domenico Rosati, presidente de la italiana Asociación Cristiana de Trabajadores (ACLI).
El nombre de Francisco, que no había sido empleado por ninguno de los 265 papas de la historia, es en cambio uno de los más corrientes y populares de Europa y América Latina.
La necesidad de optar por los pobres, de acercarse a los problemas sociales de los "descamisados" de todo el mundo, de escucharlos y entenderlos, figuraba entre las exigencias de numerosos grupos religiosos, que esperan que el nuevo Papa convierta ese mensaje en una prioridad.
"Con su nombre envía una señal de que la Iglesia entiende realizar una purificación radical", sostiene Rosati.
En la milenaria historia de la Iglesia "nadie había querido llamarse Francisco, tal vez por respeto o por las resonancias que genera", recalcó.
Jesuita como él, el portavoz del Vaticano se felicitó por el nombre escogido, "testimonio de los Evangelios", y explicó que "no escogió Ignacio (por Ignacio de Loyola, fundador de al orden de los jesuitas) porque nos sentimos todos al servicio de la Iglesia", dijo.
Para el veterano vaticanista Marco Politi, el nombre significa que quiere alejar a la Iglesia "de la ostentación del poder, abandonar la pompa", en un momento crucial tras los escándalos que han sacudido las finanzas de la institución.
"Con ese nombre quiere dar una imagen más alegre de la Iglesia, como lo era San Francisco, un persona optimista que respetaba a los hombres y a la naturaleza", sostiene.
Pero optando por Francisco también quiso rendir homenaje a dos importantes santos jesuitas: Francisco de Javier (1506-1552), un misionero español fallecido en China, y Francisco de Borja y Aragón (1510-1572), un noble español hijo ilegítimo del rey Fernando II de Aragón, dos españoles que marcaron para bien y para la mal la historia de la Compañía de Jesús.