18 de septiembre de 2013 - 23:16

Las mil y una noches de Damasco

Cuando cae la noche, muchos habitantes de Damasco se esconden por miedo pero otros salen a bailar para olvidar que la guerra está a las puertas de la ciudad y que cualquiera puede ser la próxima víctima.

Las bombas caen en posiciones rebeldes en suburbios de la capital siria, pero en una discoteca del cercano barrio de Chaalane, jóvenes bailan al ritmo de melodías árabes y occidentales mientras el barman agita cócteles y sirve tragos.

“Vengo aquí para cambiar de aire”, dice Mohamed, un vendedor de autos de 25 años, que visiblemente ya se ha tomado un par de copas. “Aquí hay alegría. Y yo quiero vivir, y ya no oír tantas malas noticias”, agrega.

En la pista de baile, los clientes danzan al son de una canción popular entre los partidarios del presidente Bashar al Asad.

“No me preguntes cómo o por qué, es el ejército que nos protege”, dice la letra, que agrega: “Tu y yo saludamos al general Maher”, en referencia al hermano del presidente sirio.

Maher, que en realidad es coronel, dirige la cuarta división del ejército de élite sirio, que está a cargo de Damasco y de su periferia.

“Todos nos vamos a morir un día, pero el pueblo sirio ama la vida y lo más importante es ser feliz”, asegura Mudy al Arabi, un cantante de rap de 22 años, que interpreta en la discoteca sus canciones que están llenas de nostalgia por el Damasco de antes del conflicto.

“Si Estados Unidos nos ataca, estoy confiado que nuestro ejército nos defenderá”, agrega el músico, que regresó hace dos meses a Damasco, tras vivir dos años en Marruecos.

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