27 de agosto de 2026 - 12:25

Una mujer visita un refugio para conocer al perro que quería adoptar, pero otro animal tímido que la besa al acercarse hace que cambie de decisión

Emily Rendall-Araujo había llegado al refugio de Wisconsin interesada en Sly, un mestizo de Gran Pirineo.

Emily Rendall-Araujo no había ido al refugio buscando a Zero. En enero de 2026 había visto por Internet la publicación de Sly, un mestizo de Gran Pirineo del Sheboygan County Humane Society, en Wisconsin, y quedó interesada en conocerlo personalmente.

Pero había un problema concreto. Emily y su esposo vivían con dos hijos, dos perros, cinco gatos de granero y diez gallinas, y el refugio explicó que Sly tenía un fuerte instinto de persecución y antecedentes complicados con gatos. No parecía una incorporación segura para aquella casa.

Entonces apareció Zero, un perro que casi no se acercaba a nadie

Durante la visita le presentaron a Zero, un australian cattle dog de 3 años. Había sido entregado por su familia anterior porque había sido demasiado brusco con un niño pequeño, aunque se desenvolvía mejor con chicos mayores.

El refugio también le advirtió que Zero estaba atravesando mal la estadía allí. Se mostraba ansioso, tímido y tenía dificultades para abrirse frente a personas desconocidas. Precisamente por eso, lo que ocurrió durante ese primer encuentro sorprendió a Emily y a quienes conocían al animal.

Zero se acercó y le dio un beso en la cara. Cuando Emily se lo contó a una amiga que trabajaba como voluntaria en el refugio y conocía a los perros, la reacción fue de sorpresa: le explicó que aquel tipo de acercamiento no era habitual en él.

El beso no fue la única razón para adoptarlo

El gesto creó una conexión inmediata, pero la adopción no se decidió exclusivamente por ese momento. Emily regresó al día siguiente acompañada por sus hijos Freddie, de 9 años, y Josie, de 7, quienes también pudieron relacionarse con Zero.

Después llegó una prueba todavía más importante: comprobar cómo reaccionaría con Harvey y Rocco, los otros dos perros de la familia.

El encuentro resultó satisfactorio y recién entonces Emily terminó los trámites de adopción y se llevó a Zero a su casa el viernes 16 de enero.

La historia tuvo posteriormente un giro que nadie esperaba. Apenas llegaron, la correa de Zero se había soltado durante el viaje en auto y el perro escapó hacia un campo, en una zona rural rodeada por terrenos agrícolas y pantanos.

Pasó 37 días perdido antes de volver con la familia que lo había elegido

La búsqueda reunió a más de una docena de personas, voluntarios de Jeff's Way Home, vecinos e incluso un dron térmico.

Las temperaturas descendieron a niveles peligrosos y durante semanas hubo únicamente avistamientos aislados que confirmaban que Zero seguía vivo.

Finalmente, más de cinco semanas después de la fuga, ingresó en una de las trampas seguras colocadas por los voluntarios. Había perdido alrededor de 7 kilos, pero no presentaba congelamiento ni heridas graves y pudo comenzar nuevamente su adaptación al hogar.

LAS MAS LEIDAS