4 de septiembre de 2026 - 12:49

Una arquitecta convirtió ropa descartada en ladrillos y, en 8 años, fabricó más de 40.000 piezas con 12 toneladas de residuos textiles

Clarisse Merlet comenzó experimentando mientras estudiaba Arquitectura y terminó creando FabBRICK. La ropa se tritura y se comprime en frío.

La arquitecta francesa Clarisse Merlet encontró una respuesta poco convencional a dos problemas que estudiaba simultáneamente: el impacto ambiental de la construcción y la enorme cantidad de residuos que produce la industria textil. Su idea fue transformar ropa descartada en una materia con aspecto de ladrillo, capaz de utilizarse en arquitectura y diseño.

La historia comenzó antes de que existiera la empresa. FabBRICK registra su primer prototipo en octubre de 2016, cuando Merlet todavía desarrollaba su investigación académica.

En 2018 presentó para su proyecto de graduación un pabellón construido con 1.600 ladrillos textiles y, en diciembre de ese año, creó formalmente la compañía.

De ropa triturada a un material sólido sin pasar por un horno

El proceso actual empieza clasificando los textiles por tonalidad. Después se trituran hasta convertirlos en fibras, que son mezcladas con un aglutinante desarrollado por la propia empresa.

FabBRICK informa que su formulación actual está compuesta por 81% de fibras textiles y 19% de un ligante de origen biológico, sin ingredientes derivados del petróleo. El material se coloca después en moldes diseñados especialmente y se somete a compresión en frío.

No se utilizan hornos para endurecer las piezas. Después de la compresión, los ladrillos se dejan secar sin aporte adicional de calor, una característica que reduce el consumo energético del proceso.

Los colores tampoco provienen de pinturas agregadas: la tonalidad final depende directamente de los textiles seleccionados.

Más de 40.000 ladrillos fue solamente uno de los primeros grandes hitos

Un relevamiento publicado por ArchDaily señaló que FabBRICK había producido más de 40.000 ladrillos y reutilizado unas 12 toneladas de textiles, con una cantidad equivalente aproximadamente a dos o tres remeras en cada pieza.

Sin embargo, ese número ya quedó atrás. El dossier de prensa oficial de FabBRICK actualizado en 2026 informa que el proyecto acumula más de 84.000 kilos de textiles revalorizados, es decir, más de 84 toneladas, y cuenta con dos patentes registradas.

Por eso, las 12 toneladas permiten dimensionar una etapa del crecimiento, pero no representan el volumen acumulado actual de la empresa.

Los ladrillos no se utilizan como si fueran mampostería tradicional

Aunque visualmente recuerdan a ladrillos, FabBRICK evolucionó hacia usos específicos en revestimientos interiores, acondicionamiento acústico, muebles, divisores y piezas de diseño.

La empresa describe actualmente tres grandes líneas: revestimientos murales, proyectos espaciales hechos a medida y objetos o piezas de diseño. En 2025 incluso presentó una colección escultórica durante la Paris Design Week, llevando el material más allá de su formato rectangular inicial.

Esto también obliga a evitar una interpretación engañosa: la propuesta no consiste en reemplazar automáticamente los ladrillos estructurales de una vivienda convencional por ropa comprimida.

El valor del invento está en otra parte. Una prenda que ya no puede volver al circuito de segunda mano puede transformarse en materia prima para arquitectura y diseño, evitando que termine directamente como residuo.

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