El veterinario brasileño Luís Felipe Zulim rescató a un pequeño y herido pichón de colibrí. Lo halló en el nido de una rama cortada. Durante tres meses adaptó su rutina profesional para brindarle cuidados intensivos, enfrentando un complejo desafío biológico que mantuvo en vilo a miles de seguidores en redes sociales.
El hallazgo ocurrió el 12 de mayo en Presidente Prudente, San Pablo, cuando el profesional vio al ave inmóvil y con respiración débil. Pese a estar especializado en dermatología canina y felina, consultó a expertos en animales silvestres para diseñar un plan de asistencia de emergencia.
El desafío fisiológico de la crianza artificial
La exigencia de la atención radicó en la biología de la especie. Los colibríes poseen un metabolismo extremadamente acelerado y un ritmo cardíaco que supera los 1.200 latidos por minuto en vuelo y 225 en reposo. Al no poder regular su temperatura ni almacenar reservas, el pichón requería recibir una papilla especial cada 20 o 30 minutos y permanecer junto a una fuente de calor constante.
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Un desenlace inesperado tras tres meses de cuidados
Durante semanas, el veterinario trasladó al pequeño paciente a diario para no interrumpir el esquema de alimentación. La meta trazada desde el primer día consistía en rehabilitar al animal hasta que lograra volar de forma autónoma y regresar a su hábitat natural.
Sin embargo, el 18 de agosto, tras 98 días de cuidado ininterrumpido, la pequeña ave falleció durante la madrugada. Zulim confirmó la noticia con un mensaje que resumió la entrega de casi tres meses: "Voló, pero no como me hubiera gustado".