Con la llegada de la primavera en septiembre, colocar un bebedero en el patio o balcón se convierte en una decisión clave para recibir visitas frecuentes de picaflores en el jardín. Aunque este objeto ayuda a atraerlos en zonas urbanas, la organización Aves Argentinas advierte que no reemplaza el valor de la vegetación local.
En Argentina habitan unas 35 especies de picaflores distribuidas en casi todas las ecorregiones, con excepción de la estepa patagónica profunda. Estas aves tienen un metabolismo sumamente acelerado y su vuelo acrobático les exige un consumo constante de energía, la cual obtienen principalmente del néctar.
El motor energético detrás de su vuelo acrobático
La razón de su constante búsqueda de alimento reside en su evolución conjunta de más de 125 millones de años con las plantas americanas. El vuelo del picaflor consume un nivel de energía altísimo, lo que los obliga a buscar fuentes sumamente calóricas. En la naturaleza, las flores adaptadas para ellos producen un néctar abundante que contiene entre un 15% y un 20% de azúcares (sacarosa, fructosa y glucosa) mezclados con un gran porcentaje de agua. El bebedero imita de forma artificial este suministro urgente que los picaflores necesitan para mantener su dinámico ritmo de vida.
Sin embargo, la presencia del bebedero es solo una solución parcial. Las flores nativas cumplen funciones biológicas que el plástico no puede igualar. Las plantas polinizadas por estas aves desarrollaron corolas tubulares duras y colores llamativos como el rojo o el naranja, adaptadas específicamente para la forma de sus picos y desprovistas de perfume, ya que estas aves carecen de un olfato desarrollado. Al alimentarse de ellas, los picaflores garantizan la reproducción de la flora nativa, un ciclo vital considerando que el 90% de las plantas con flores depende de polinizadores para reproducirse.
}Cómo preparar el jardín para recibir a los picaflores
Para quienes desean transformar su espacio verde en un refugio real, Aves Argentinas recomienda combinar la alimentación con condiciones seguras de habitabilidad. Las hembras construyen solas los nidos y crían a los pichones en lugares muy enramados y protegidos. Mantener rincones con enredaderas espesas les provee el espacio ideal para nidificar sin ser molestados.
Además de néctar, los pichones necesitan proteínas que obtienen exclusivamente de insectos como los pulgones. Por este motivo, es fundamental evitar el uso de insecticidas químicos en jardines y balcones. Finalmente, la protección ante predadores es crucial: mantener a los gatos domésticos dentro de las casas previene el ataque a estas aves vulnerables, especialmente en épocas de cría y cuando los pichones dan sus primeros vuelos.