14 de agosto de 2026 - 14:00

Un robot inspeccionó 41 componentes submarinos bajo cinco enormes turbinas eólicas de Escocia y contabilizó 121 formas de vida, desde estrellas de mar hasta posibles corales de aguas profundas

Las cámaras descendieron hasta la infraestructura sumergida del parque Hywind Scotland y encontraron miles de organismos.

El robot descendió a un parque eólico ubicado en aguas de 120 metros

La investigación se realizó en Hywind Scotland Pilot Park, situado aproximadamente 25 kilómetros al este de Peterhead.

A diferencia de las turbinas fijadas directamente al fondo marino, estas estructuras flotan y permanecen en posición mediante líneas de amarre y grandes anclajes de succión. El agua en el área alcanza aproximadamente 120 metros de profundidad.

Para observar lo que ocurría debajo, el equipo utilizó un vehículo operado remotamente equipado con una cámara de alta definición.

En total analizaron 41 estructuras y componentes asociados, entre ellos secciones de las turbinas, amarres, anclajes y cables internos del parque.

Encontraron unas 16.000 formas individuales de organismos

El relevamiento permitió clasificar 121 taxones pertenecientes a 11 grandes grupos o filos. Los investigadores estimaron además cerca de 15.997 individuos en las imágenes analizadas.

Las estrellas de mar estuvieron entre los animales móviles más abundantes. También aparecieron erizos, crustáceos, anémonas, gusanos tubícolas, mejillones, algas y peces, pero no se distribuían de la misma manera a todas las profundidades.

En las partes superiores predominaban algas pardas y mejillones. Más abajo, donde la luz disminuye, ganaban terreno especies como anémonas plumosas y otros organismos adaptados a zonas profundas.

Las posibles colonias de coral fueron uno de los hallazgos más delicados

Entre las observaciones aparecieron tres posibles colonias jóvenes del coral de aguas profundas Desmophyllum pertusum sobre un cable situado entre dos turbinas.

Los científicos fueron cautelosos: su forma coincidía parcialmente con esa especie y expertos consideraron probable la identificación, pero las imágenes disponibles no alcanzaban para confirmarla definitivamente. Habría sido necesario obtener fotografías más cercanas de su estructura.

Ese matiz explica por qué corresponde hablar de “posibles” corales y no de una identificación cerrada.

¿Las turbinas crean vida marina nueva?

Las superficies duras introducidas en el océano funcionan como lugares donde distintos organismos pueden fijarse, lo que genera comunidades similares a pequeños arrecifes artificiales. Entre 2018 y 2020, el estudio observó además un aumento general de la cobertura biológica sobre varios componentes.

Sin embargo, encontrar muchos organismos no significa automáticamente que las turbinas hayan aumentado la biodiversidad total del mar. Parte de esa fauna podría simplemente haber trasladado su actividad hacia las nuevas estructuras, y las instalaciones también pueden producir otros impactos ecológicos.

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