El emprendedor canadiense Robert Bezeau transformó la acumulación de residuos en la isla Colón, en el archipiélago de Bocas del Toro, en un innovador proyecto habitacional. Tras recolectar más de un millón de botellas plásticas descartadas durante un año y medio, sentó las bases de "Plastic Bottle Village", una aldea ecológica donde los desechos se transforman en paredes.
La idea nació en 2012 al constatar el grave problema de basura que generaba el turismo en la zona. Junto a su equipo de trabajo, Bezeau recolectó miles de bolsas de residuos de hoteles y restaurantes de la isla, acumulando un gigantesco stock de envases PET antes de idear su destino final.
El sistema modular que sostiene paredes con envases PET
El sistema de construcción desarrollado por Bezeau utiliza jaulas de acero modulares donde se introducen a presión las botellas vacías. Estas jaulas, con capacidad de entre 120 y 300 botellas según su tamaño, se ensamblan para levantar muros sólidos y flexibles. Este método de supra-reciclaje o "upcycling" reutiliza el plástico en su estado físico original sin alterar su estructura química, lo que evita que las fibras sintéticas contaminen el ecosistema marino de Panamá. Además, el aire atrapado dentro de los envases funciona como un excelente aislante térmico, manteniendo frescos los ambientes interiores de las viviendas.
La estructura más imponente del complejo es el Castillo Inspiración, un edificio de cuatro pisos y 14 metros de altura que demandó el uso de 40.000 botellas de plástico. Inaugurado en 2017, cuenta con cuatro habitaciones de huéspedes, un comedor y una terraza mirador en el techo con vista al archipiélago.
Una celda ecológica para concientizar a los viajeros
En 2021, la iniciativa se expandió con la apertura de un calabozo de 139 metros cuadrados construido con otras 10.000 botellas. Este espacio cuenta con seis celdas que pueden albergar hasta 16 visitantes.
El propósito de esta estructura es que los huéspedes experimenten el encierro para reflexionar sobre su propio consumo de plástico y salgan comprometidos a mejorar sus hábitos de descarte en el planeta.