Sylvester Stallone tomó una decisión inmobiliaria que parecía contradictoria. Vendió su gran finca ecuestre de California por USD 4 millones, bastante por debajo de los USD 7,95 millones que originalmente había pedido, pero lejos de retirarse del mercado inmobiliario se involucró inmediatamente en una operación de terrenos en Colorado junto a otros nombres de Hollywood.
La historia ocurrió en 1992 y volvió a circular en septiembre de 2026, una operación histórica recuperada años después.
La finca de Sylvester Stallone tenía 23 acres
White Eagle Ranch tenía 23 acres, equivalentes a aproximadamente 9,3 hectáreas, y estaba ubicada en Hidden Valley, California. Stallone la había transformado en una propiedad ecuestre de gran escala.
El terreno incluía una casa de troncos de alrededor de 7.500 pies cuadrados, una vivienda para huéspedes, piscinas, campo de polo y 29 boxes para caballos.
Uno de sus detalles más extravagantes era incluso un jacuzzi destinado a los caballos, según las reconstrucciones de la propiedad.
La publicó por USD 7,95 millones y terminó aceptando USD 4 millones
Stallone había colocado inicialmente la finca en el mercado en 1990 por USD 7,95 millones.
El precio fue bajando progresivamente. En algún momento pasó a USD 5,7 millones y finalmente, dos años después, el actor aceptó USD 4 millones en efectivo.
En términos nominales, terminó recibiendo aproximadamente la mitad de su pretensión original.
Pero aquello no significó que Stallone estuviera reduciendo drásticamente su exposición inmobiliaria.
El giro: 160 acres en Colorado junto a otras estrellas
Casi al mismo tiempo, Stallone encabezó una sociedad que adquirió 160 acres —unas 65 hectáreas— en Telluride, Colorado, por aproximadamente USD 8,5 millones.
Los reportes de la época indicaron que entre los socios se encontraban Tom Cruise y Jack Nicholson.
Stallone también había comprado previamente varios lotes vinculados con una pista de esquí en la misma zona, confirmando que la venta de California formaba parte de un cambio geográfico en sus inversiones y no simplemente de una retirada.
Telluride se consolidaría después como uno de los destinos de montaña más exclusivos de Estados Unidos, especialmente entre grandes fortunas y figuras de Hollywood.