El aventurero británico Karl Bushby completó su caminata alrededor del mundo tras 28 años de travesía e ingresó a su ciudad natal de Hull, en Inglaterra, donde se encuentra su casa. El exparacaidista de 57 años cumplió la promesa formulada en 1998 al salir desde Punta Arenas, en el extremo austral de Chile.
A lo largo de más de 50.000 kilómetros a través de 29 países y cuatro continentes, Bushby avanzó guiado por dos reglas estrictas: no utilizar transporte motorizado para progresar en la ruta y no regresar a su país hasta completar el trayecto completo a pie.
¿Cómo cruzó Karl Bushby el Darién, el mar Caspio y el Canal de la Mancha en su caminata?
La travesía, bautizada como Expedición Goliat, enfrentó múltiples peligros geográficos y geopolíticos. En América Central, el británico sorteó la densa selva del tapón del Darién y estuvo detenido 18 días en Panamá. Años más tarde, cruzó el helado estrecho de Bering hacia Siberia, donde las autoridades rusas lo arrestaron por ingresar sin el trámite fronterizo correspondiente.
Frente a los cierres de fronteras causados por la pandemia y las restricciones de visados en Europa tras el Brexit, Bushby debió adaptar su marcha para sostener la continuidad del recorrido. Cuando los pasos terrestres quedaron bloqueados en Asia Central, nadó 288 kilómetros a través del mar Caspio durante 31 días. En octubre pasado, nadó durante tres jornadas para cruzar el Canal de la Mancha y tocar la playa de Shakespeare, en Dover.
Al pisar nuevamente el territorio británico tras cruzar el canal, Bushby declaró: “Se siente bien tener suelo del Reino Unido bajo los pies después de todos estos años”. El caminante reconoció también el apoyo recibido durante las casi tres décadas en la ruta al afirmar que “se necesitó a todo el mundo para traerme hasta aquí; la bondad de los desconocidos es lo que hizo posible que volviera a casa”.
¿Cómo fue la llegada de Karl Bushby a Hull y su reencuentro con la familia tras 28 años?
El tramo final concluyó en la plaza de la Reina Victoria de Hull, donde vecinos y autoridades locales lo recibieron antes de su caminata hacia el barrio de Sutton Park. Allí lo esperaba su madre, Angela, a quien no veía desde hacía una década y quien aguardaba con un regalo de Navidad por cada año de ausencia.
El reencuentro familiar incluyó a su hijo Adam, de 36 años, y a su nieta de 12 años, a quien no conocía en persona. Al reflexionar sobre el costo de la expedición y el impacto de la distancia en sus vínculos personales, el propio Bushby sostuvo que “la relación con mi hijo es buena, pero hay mucho que resolver”, dando por terminada la expedición exactamente en el mismo lugar de donde partió en 1998.