2 de noviembre de 2026 - 20:15

Por dentro de la casa de Alberto Cormillot y Estefanía Pasquini: un jardín con piscina, 31 enanos y una decoración particular

La casa de Cormillot y Pasquini combina madera, arte, recuerdos familiares y un jardín con piscina donde conviven 31 enanos decorativos.

La vivienda que comparten Alberto Cormillot y Estefanía Pasquini se aparta de los interiores minimalistas y apuesta por una estética personal. Muebles de madera, cuadros, juguetes, esculturas y recuerdos familiares ocupan distintos ambientes, mientras el exterior suma un jardín amplio, piscina y una colección de 31 enanos.

El interés de la propiedad no está en seguir una única tendencia decorativa, sino en la mezcla. Los objetos de distintas épocas conviven con elementos de uso cotidiano y piezas vinculadas a la historia familiar, de modo que el diseño funciona más como un registro de quienes viven allí que como una puesta en escena uniforme.

El diseño interior apuesta por una estética ecléctica que integra muebles de madera cálida y azulejos clásicos. Los espacios comunes están habitados por repisas repletas de libros, miniaturas y juguetes que revelan la dinámica de una casa con un niño pequeño, transformando la estructura en un refugio funcional.

Un jardín con piscina y 31 enanos que se convierte en protagonista

Esta saturación decorativa responde a una lógica de preservación de la memoria. El mecanismo detrás de este estilo no es el azar, sino la construcción de un entorno que actúe como un anclaje emocional. Al rodearse de piezas de distintas épocas, como esculturas étnicas y un caballo de madera tallada, la pareja logra que la arquitectura sirva como un soporte para su historia compartida.

El exterior se consolida como el verdadero centro de la vivienda. Un amplio jardín domina el paisaje, protagonizado por una piscina de grandes dimensiones y espacios pensados para el disfrute del hijo menor de la pareja, Emilio.

La conexión entre los ambientes es posible gracias a ventanales de gran tamaño. Estos permiten una transición fluida entre el interior y el parque, integrando visualmente la curiosa colección de 31 enanos de jardín con el resto de la decoración y la piscina. Es una propiedad que huye de las tendencias de catálogo para centrarse en la calidez y los afectos.

Cuadros, juguetes y esculturas: una casa organizada alrededor de los recuerdos

En cada rincón se cruzan lo personal y lo artístico: dibujos infantiles pegados cerca de obras de arte y fotos familiares junto a piezas de colección. Las paredes están cubiertas de cuadros y objetos decorativos que cuentan parte de la trayectoria del médico y su familia.

Esta mezcla define el espíritu de un hogar que prioriza el sentido de pertenencia por sobre la uniformidad estética. El resultado final combina diseño, historia y calidez en una vivienda donde cada rincón tiene algo para contar.

Qué significa una decoración ecléctica y por qué encaja con esta casa

En interiorismo, una estética ecléctica combina piezas de estilos, épocas y materiales diferentes dentro de un mismo ambiente. Para que el resultado no se vuelva caótico, suele repetirse algún elemento —como la madera, una gama de tonos o determinados objetos— que conecte visualmente los espacios. En esta vivienda, esa lógica aparece en la convivencia entre arte, recuerdos, muebles cálidos y elementos familiares.

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