El trágico choque entre dos trenes de alta velocidad en Toledo, España, que dejó decenas de muertos y heridos este miércoles, comenzó a conocerse a través de los estremecedores testimonios de los pasajeros que lograron sobrevivir al impacto.
Los pasajeros que lograron escapar de las formaciones accidentadas en Toledo describieron escenas de desesperación, gritos y personas gravemente heridas.
El trágico choque entre dos trenes de alta velocidad en Toledo, España, que dejó decenas de muertos y heridos este miércoles, comenzó a conocerse a través de los estremecedores testimonios de los pasajeros que lograron sobrevivir al impacto.
El accidente ocurrió cuando una formación de Renfe chocó por detrás contra un tren de la compañía Iryo, que circulaba en el mismo sentido, pero se encontraba detenido.
La violencia del impacto provocó que los dos últimos vagones del Iryo se desprendieran y cayeran por un terraplén, mientras los pasajeros intentaban escapar entre los restos de las formaciones. En total, 544 personas viajaban en ambos trenes, de las cuales 147 se encontraban a bordo del Iryo.
Los sobrevivientes describieron momentos de desesperación, pasajeros que salieron despedidos de sus asientos, equipajes que volaban por los vagones y personas que debieron romper ventanas para ponerse a salvo.
Un pasajero que había abordado el tren Iryo en Madrid contó que se encontraba en el pasillo cuando ocurrió el choque.
En diálogo con la radio española Onda Cero, explicó que la formación se había detenido minutos antes de recibir un fuerte impacto desde atrás. "He salido volando cuatro o cinco asientos", relató.
Luego describió la violencia de la colisión y la situación que encontró dentro del vagón. "Un golpe muy, muy fuerte. Estaba en el pasillo y he salido volando cuatro o cinco asientos. En nuestro vagón había muertos", aseguró.
Según contó, después del accidente observó que, apenas dos asientos más adelante, una persona había quedado atrapada debajo de una estructura de hierro de grandes dimensiones.
El hombre consiguió salir junto con otros pasajeros después de que lograran abrir una de las puertas. También señaló que había personas con fracturas en las piernas que pudieron abandonar el vagón por sus propios medios o con ayuda de otros sobrevivientes.
Otra de las sobrevivientes fue Cristina Cuerva, quien viajaba en el segundo vagón de la formación de Renfe.
En declaraciones a Canal Sur Radio, explicó que el tren se había detenido en varias oportunidades antes de producirse el accidente. Sin embargo, el momento del impacto fue tan violento que apenas pudo recordar lo ocurrido.
"El tren se había detenido varias veces antes del choque hasta que hubo un frenazo muy fuerte y ya solo recuerdo dar vueltas en el suelo", relató.
Cuerva también destacó la rápida intervención de los servicios de emergencia, que desplegaron ambulancias, helicópteros y personal sanitario para asistir a las víctimas. Según describió, había numerosos pasajeros gravemente heridos, tanto dentro de las formaciones como en las inmediaciones de las vías.
Por su parte, Miguel Ángel Pérez, otro pasajero que estaba en el último vagón del Renfe, contó en diálogo con TVE: "Fue terrible, inenarrable. Nos hemos hecho idea de la gravedad inmensa. Con el gran golpe y el traqueteo hemos empezado a agarrarnos en los asientos. Hemos podido salir del vagón rompiendo las ventanas".